Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Gota a gota

'Toc, toc, toc...'. El goteo no cesa y, mientras media oficina está perdiendo los nervios, Gregorio Antúnez, el jefe, parece tomarse con tranquilidad la avería. No le importa ni la factura del agua ni el medio ambiente. Por el contrario considera que siempre hay alguna excusa para no trabajar, y que el goteo del grifo del baño es sólo una más.
 
Bernardo no se concentra, Marimar se preocupa por las cuentas de la empresa y Julián está comenzando a perder la cabeza. Bajo la premisa de que "a grandes males, grandes remedios", este último toma una decisión radical: colocar un chicle en la salida del grifo. ¡Qué tranquilidad! No queda ni rastro del sonido. Sin embargo, el remedio ha sido peor que la enfermedad.
 
De pronto, un ruido ensordecedor invade la oficina. Se ha roto la cañería central y el edificio está comenzado a inundarse desde el primer piso hasta el último. Y aunque Gregorio insista es que "¡De aquí no se mueve ni Dios!", a los empleados les ha faltado tiempo para salir corriendo.
 
La única que ha tenido que mantenerse al frente del barco ha sido Marimar, la secretaria del jefe. Cuando a Antúnez se le mete algo entre ceja y ceja, no es fácil hacerle cambiar de opinión. La inundación le parece otra excusa para no trabajar y no va a ser él precisamente el que abandone. "Tome nota Marimar", insiste, despacito y con buena letra. Pero hasta que no inventen el bolígrafo acuático, la pobre secretaria lo tiene realmente difícil.