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Menudo genio

Cañizares, que siempre aboga por la justicia, trata de pedir deseos que beneficien a todos. Sin embargo, el sistema no funciona. Mientras ella pediría que se acabe el hambre en el mundo, Jesús prefiere dinero para todos o mujeres guapas por todas partes. El genio, que no tiene todo el día, termina a gritos con todos porque, para colmo, ninguno es capaz de decir la palabra mágica: "Quiero…"
 
Cuando consiguen entender el sistema de petición de deseos Julián, muy impulsivo, recuerda aquéllo que siempre deseó en su niñez: un 'escalextric'. El primer deseo, tirado por la borda, por un juguetito para adultos con el 'síndrome de Peter Pan'. Y a la pobre Cañi no le gustan los coches ni el tráfico.
 
Pedir el segundo deseo fue más difícil si cabe que el primero. El genio del vaso jamás se había encontrado con tremenda cuadrilla de indecisos. De nuevo, vuelve a presionarles y Jesús manda, literalmente 'a la mierda', a sus tres compañeros: Julián, Gregorio y Bernardo. Ahora sólo quedan él y Maricarmen para pedir el último deseo.
 
Que si una barra libre eterna, que si paz en el mundo, que se enamoren todas las mujeres de Jesús o que resucite Gandhi. Claro queda que los intereses de ambos son muy dispares. ¡Jamás se pondrán de acuerdo! Finalmente es Asun, la becaria, la que se lleva el gato al agua. Con su "quiero un bocadillo de tortilla", el tercer deseo queda consumido. Y la oportunidad de arreglar al mundo gracias al genio del vaso, desperdiciada. ¿Alguna vez aprederán?