Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Una educación clásica

¡Menudo padre! Jesús, que es incapaz de hacer dos cosas a la vez con decencia, se ha centrado tanto en su hijo Charlie que se ha olvidado de su hermano, el mayor. Decidido a recuperar el tiempo perdido, comienza a interesarse por él. Para su sorpresa, es un chaval inteligente, que da charlas a eruditos, todo lo contrario a lo que es 'el Charlie'.
 
Bajo la premisa de que "un niño necesita a su padre", Jesús está dispuesto a meter el chaval en vereda. ¿Qué es eso de estudiar tanto? Hay que enseñarle lo que es la vida. Para Jesús, un joven que vive entre libros es un tipo raro. Así que, dispuesto a que su hijo cambie de vida, le compra el bono del fútbol, le saca el carné de los toros, y para cuando adquiera la mayoría de edad, le acompañará, como buen padre que es, a su 'estreno'. Jesús desvirgará a su hijo como es su deber.
 
Mientras, Marimar, que es muy recta en su educación como madre, y Choches, tratan de convencer a Jesús para que deje al pobre chiquillo. Pero hasta que no consigue que deje de asistir a la escuela y se pase horas en la sala de recreativos, Jesús no cesa.
 
"Los libros ni tocarlos", insiste el trabajador más carota de la oficina. Finalmente, logra que su hijo mayor se convierta en otro Charlie. Eso sí, con más cabeza, porque gracias a unas complicadas ecuaciones y deducciones probabilísticas, logra dejar sin blanca al propietario de los recreativos.
 
Lo peor de todo es que Jesús le ha cogido gusto a esto de la educación y él y Yoli, su mujer, van a por el tercero. ¡Qué desatre!