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El elixir divino

El café, más allá de su popularidad fundamentada en su efecto vigorizante y estimulante, se ha convertido en nuestro país en un sustancial medio de socialización. De hecho, nuestro refranero popular debería anexar al  'si las paredes hablaran' un sucedáneo del tipo  'ay, si los cafés hablaran'. ¡Cuántas proposiciones, maldiciones, burlas o confesiones habrá presenciado este elixir de los dioses! Pero, ¿sabemos dónde nació esta ancestral costumbre?, ¿conocemos quién introdujo el café en España?, ¿siempre estuvo, esta bebida, tan bien considerada?
Casi todas las investigaciones coinciden al afirmar que la primera planta de café tuvo su origen en el Cuerno de África. Durante estos tiempos antiguos, se creía que las propiedades estimulantes del café eran una especie de éxtasis religioso. La bebida adquirió una reputación mística, llena de secretos y asociada con curas y doctores.
Hacia el siglo XV comenzó el cultivo de café y durante muchos siglos posteriores la provincia de Yemen en Arabia fue la principal proveedora de café del mundo. Pero su exportación estaba muy controlada. A pesar de las restricciones, los peregrinos de la Meca conseguían introducir de contrabando en su país de contrabando las plantas de café, y pronto las cosechas se implantaron en India.
El café llegó a Europa a través de Venecia , donde se comerciaban perfumes, te y tintes con los mercantes de las rutas de las Especias. La bebida ganó en popularidad cuando se comenzó a comercializar en los mercados callejeros.Sin embargo, no siempre estuvo tan bien considerado. En muchos lugares del mundo se consideraba el café y se pensaba que su uso continuado podría acarrear la muerte.
Cuenta la leyenda
Varias leyendas se extendieron estableciendo sus orígenes. La más popular nos relata la historia de un joven y su apuesto curandero llamado Ali, que trabajaba exitosamente en el bullicioso mercado de Gondar (África). Su vida transcurría sin contratiempos hasta que un día la princesa Jazmín, la hermosa hija del terrible Negus Neguesti, rey de reyes, pasó por el mercado. Amor sublime y eterno surgió de su flechazo.
Por supuesto, el romance duró solo hasta que el malvado rey se enteró que el plebeyo Alí, pretendía a su hija. El joven comprendió que sólo consiguiendo un regalo diferente y magnífico, tendría alguna oportunidad de reconquistar a su amada Jazmín. Y así, trabajando día y noche sin dilación, descubrió en un monte lejano el fruto del café. El sultán resultó complacido con tan especial presente y todos fueron felices y tomaron cafés, por los siglos de los siglos.1
Una segunda leyenda sobre el café proviene de Arabia. hacia el año 571 nació Mahoma en la. Un día en que Alá vio a su profeta apenado por la indolencia humana, atribulado por la gran cantidad de tareas y problemas por resolver, le envió al arcángel Gabriel con un regalo que lo animará y le diera consuelo, un presente 'Negro como la piedra negra de la Kaaba'. Mahoma, buscó un nombre al regalo recibido y lo llamó 'Qahwa' que significa excitante, energético, vigorizador. El café había entrado así por la puerta grande al mundo árabe.
La bebida intelectual
El café se hizo popular en todo el mundo tanto por su sabor como por razones políticas. Los hombres italianos del siglo XVIII lo consideraban una 'bebida intelectual'. Poco menos de 200 años después de que el café se introdujera en Italia, tan solo en Venecia ya existían más de dos mil cafés para que los hombres se sentaran a filosofar, politizar y divagar alrededor de su hechizante aroma.
Los cafés se convirtieron, sin quererlo, en lugares de reunión de la intelectualidad de la sociedad. De hecho, dos de las más importantes grandes revoluciones del mundo, la Francesa y la Norteamericana, tuvieron su nacimiento en esos cafés.
En Estados Unidos su popularidad nació por los altos impuestos que se impusieron al té inglés. Los 'yankis' no estaban dispuestos a pagar tales impuestos, así que tiraron al mar cargamentos enteros de té en el puerto de Boston, y comenzaron a beber café.Doscientos años más tarde, los estadounidenses siguen prefiriendo café. Buena muestra de ello, es la empresa Starbucks, la mayor cadena de cafeterías del mundo. De tener 84 locales en 1990, pasó a 1.000 en 1996.
A día de hoy, el café es la bebida más popular del mundo y el segundo producto más vendido después del aceite. Cada año se consumen, nada más y nada menos, que cuatrocientos mil millones de tazas de café alrededor del globo.
Su cultivo
Los árboles de café crecen alrededor de todo el mundo, pero sólo en una zona entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio. Por ello, la región donde se cultiva el café juega un papel importante en determinar su sabor. Un productor de vinos francés lo llamaría 'goût de terroir' o 'el sabor del lugar'. 2
Geográficamente, hay tres grandes zonas productoras de café: África, Asia Pacifico y Latinoamérica. En el momento de la cosecha, los árboles de café están llenos de bayas rojas y brillantes. La piel del fruto del café es muy gruesa, con un sabor ligeramente amargo. Sin embargo, la pulpa que está debajo de la piel es intensamente dulce y su textura es similar a la de la uva.
El café de oro
El 'Kopi Luwak' es el café más caro del mundo y lo es, al margen de su aroma y aunque pueda parecer extraño, porque su grano procede de las defecaciones de un preciado mamífero que hacen que su sabor se asemeje a un caramelo o a chocolate.
El denominado café 'kopi luwak' es un verdadero lujo para los amantes del delicioso elixir. Sólo en Estados Unidos disfrutar de una taza del mismo cuesta cuarenta dólares, mientras que la bolsa de medio kilo puede llegar a costar entre 100 y 300 dólares.