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Gustavo Larraz:"Amigo traidorcillo duele más que un cuchillo"

Rodion esperaba pasar un fin de semana de diversión con su amigo y asistir a un partido de fútbol. Todos sus planes se truncaron cuando su amigo desapareció si avisarle. A cambio, pretende que Alejandro, el amigo, se haga cargo de todos los gastos de esas vacaciones.
EL CASO
Rodion, el demandante: "El mes pasado, yo vine con mi amigo Alex para ver un partido del Real Madrid en el Santiago Bernabeu. Me quedé sin ver el partido y pasé el peor fin de semana de mi vida. Vine a este programa para que mi amigo Alejandro me pague todo lo que gasté yo, el alojamiento, las entradas, el viaje, etc. Son más o menos 500 euros".
Alejandro, el demandado: "Es cierto lo que dice mi amigo Rodi, que vinimos aquí a Madrid a ver un partido y salir de fiesta, pero yo no puedo pagar los costes que él me reclama".
Rodion, el demandante: "Lo que hiciste no tiene nombre. Tú, en lugar de irte conmigo al partido que deseábamos ir los dos juntos y ahorramos mucho tiempo, al final te vas con una chica que apenas conoces".
Alejandro, el demandado: "Salimos de Palencia, par empezar los dos solos, no entiendo por qué te pones así por un partido de fútbol que que yo sepa no te gusta. Sé que a lo mejor tenía que haberte llamado pero no pude."
EL VEREDICTO
El juez Gustavo Larraz: "Alejandro, usted ha sido manifiestamente desleal con su amigo. Su amigo vino con usted desde Palencia para ver el partido de fútbol y lo ha dejado tirado en la puerta del estadio Bernabeu sin decirle nada. Amigo traidorcillo duele más que un cuchillo, y evidentemente, si le pide a usted perdón, excusas, yo no lo voy a condenar a que lo acepte, es un aspecto social, no jurídico. Amigo como él hay que tener cuidado, porque amigo reconciliado con un ojo abierto y otro cerrado".
"Desde el punto de vista jurídico, él no tiene que sufrir ningún quebranto económico por haber venido y no haber podido ver el partido por culpa suya. Él ha sufrido un daño y un perjuicio evidente que debe usted repararlo íntegramente. Lo ha cuantificado en 500 euros, no le ha dado ninguna factura, pero usted lo ha aceptado, con lo cual yo acepto que sean 500 euros. Le condeno a usted a pagar en 48 horas a partir de este momento a su amigo. Y además, este caso viene a confirmar el viejo adagio castellano, tiran más dos tetas que dos carretas".