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Porteros de discoteca

Vitaly, un chico ruso que trabaja coomo portero de una discoteca, ha denunciado a su jefa porque, según él mismo, "le ha puesto a servir copas y a limpiar porquería de repente". ¿El motivo? para Ana María, su portero no supo arreglar las cosas" con unos "macarras" que frecuentan el bar.
El caso
Vitaly, el demandante: "He venido a 'De buena ley' para solucionar mis problemas de empleo. Soy ruso y llevo un año y medio trabajando como portero de Ana María en su bar de copas. De repente, me cambió el puesto de trabajo y me puso a servir y a limpiar porquería. Y además me ha rebajado 500 euros de sueldo y todo porque un día vienieron unos macarras y no les dejé pasar y ella dijo que no había solucionado bien. El problema pero es que a mí no me gusta usar la violencia. Lo que quiero es que me devuelva mi puesto".
Ana María, la demandada: "Él no entendió las órdenes que le di porque en ningún momento le dije que empleara la fuerza y lo del cambio de puesto fue una reestructuración que yo hice en mi empresa y él no me tiene que decir cómo dirigir mi negocio. Además en el contrato no se especifica que tenga que trabajar como portero. Yo lo que le dije es que solucionara el problema y no lo hizo porque esos macarras han vuelto un día y otro día y al final nos van a destrozar el local.
El veredicto
Gustavo Larraz se ha dirigido directamente a Vitaly. "Tengo que reconocer que se ha comportado adecuadamente en el puesto de trabajo porque no ha usado la violencia y ha intentado solucionar las cosas mediante el diálogo. Sin embargo, usted no tenía un contrato específico de portería y tiene derecho a reestructurar su empresa como quiera. Rechazo su reclamación".