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(Análisis) El Barcelona persigue la esencia 'guardiolista' con Luis Enrique

El FC Barcelona encara esta temporada con ganas después de un verano movido con muchas salidas de jugadores históricos y llegadas de otros que ilusionan tanto como tener a Luis Enrique en el banquillo, con la intención de volver a recuperar el trono tanto en la Liga BBVA como en la Liga de Campeones, gran laguna en un año pasado para olvidar.
Se ha dado salida por varios motivos a buena parte de la columna vertebral que seguramente confeccionó el mejor Barça de la historia, como Puyol o Valdés, pero a la vez se ha reforzado bien al grupo, que ha renacido en busca de la esencia de la primera era 'guardiolista' en que se fraguó un equipo que ahora cuenta con Luis Suárez, polémico tras su mordisco en el Mundial, como revulsivo y sinónimo de hambre de títulos.
La cosa va de Luises. En el banquillo, Luis Enrique aportará la garra, la lucha y la entrega máxima que dio como jugador y capitán barcelonista no hace tanto. La duda es si la impregnará en sus jugadores, algunos antiguos compañeros como un Xavi a quien ha convencido para que continúe y coja el relevo de Puyol como gran capitán. El asturiano promete trabajo, y volver a recuperar la 'chispa' que llevó al Barça al triplete.
Por otro lado, Luis Suárez. Fichaje del verano, por lo menos en Can Barça, llega con polémica. Esta vez no por su precio, como Neymar el año anterior, sino porque llega sancionado por la FIFA por su mordisco a Chiellini en el Mundial. No jugará hasta pasado el 24 de octubre, y precisamente el primer partido oficial en que estará disponible será el 'clásico' en el Santiago Bernabéu.
El uruguayo aportará su capacidad goleadora. Su olfato no tiene duda, lo ha demostrado en Holanda con el Ajax y en Inglaterra con el Liverpool, donde esta temporada se ha alzado junto a Cristiano Ronaldo como Bota de Oro. Pero no solo es gol, es lucha y entrega, es movilidad y presión. Y, sobre todo, tiene ganas de triunfar en el Barça, un sueño de infancia como aseguró en su presentación, y tiene hambre de títulos.
Sucede algo parecido con Ivan Rakitic, gran refuerzo para la línea medular después de la salida de Cesc Fàbregas, que regresa a su idílica Premier donde triunfó en el Arsenal pero ahora en el Chelsea. El croata no es el de Arenys, es más físico y más versátil, con más llegada desde segunda línea y una visión de juego que el Barça sufrió en su época sevillista, que le ha dado un acento andaluz que ahora podría tornarse catalán.
Es parte de su versatilidad. Su magia se sumará a la de Iniesta y Xavi, aportará fuerza a la de Busquets e incluso puede actuar de 'falso 9' con permiso de Messi y Rafinha, un refuerzo pedido por Luis Enrique tras tenerlo en el Celta. Son muchas caras nuevas para este nuevo Barça; además de Suárez, Rakitic y Rafinha han llegado Claudio Bravo, Marc-André ter Stegen y Jordi Masip a la portería, con Jérémy Mathieu y Thomas Vermaelen para la zaga.
No fue un buen Barça el del pasado año y aún así rozó títulos. Por ello, pese a la salida de Alexis Sánchez al Arsenal, se confía mucho y se sueña con una delantera que asusta. Si Messi es el de hace dos años, Neymar explota y Suárez demuestra lo que ya ha hecho en Liverpool, será un tridente de aúpa, arropados por los Pedro, Rafinha, el canterano Munir que llama fuerte a la puerta o el propio Rakitic si hiciera falta.
La creación sigue asegurada con Xavi, que deberá probarse definitivamente tras decidir seguir, Iniesta, Rakitic y Sergi Roberto en la recámara, mientras que las puertas traseras estarán seguras con Busquets y, quien sabe, un Javier Mascherano que podría volver al centro del campo si es necesario y no hay bajas en defensa.
Esta línea, tras la salida del capitán Puyol, era la más urgente para retocar. Han llegado Mathieu, también con disparidad de opiniones por su precio de 20 millones de euros y sus casi 31 años, y Vermaelen. El ex del Valencia conoce la Liga, es versátil y rápido, y quiere demostrar su valía. El belga, más joven, llega lesionado y dispuesto también a hacerse un hueco junto a Piqué, veterano ya no por edad sino por experiencia, y Bartra, el valor de casa.
Los grandes cambios han llegado, no obstante, en la portería. La salida de Víctor Valdés, quien ya había mostrado por activa y por pasiva su intención de no renovar e irse en este mercado antes de lesionarse y quedarse, de momento, sin equipo, deja un hueco enorme. Lo ocuparán Bravo, chileno que despuntó en el Mundial igual que con la Real Sociedad, y Ter Stegen, un joven alemán que deberá demostrar su valía. El tercero en discordia, Masip, representa a la Masia en este tridente que parte con igualdad de opciones de jugar.