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El Gobierno de Brasil prepara una ofensiva contra las críticas mundialistas

Preocupado por el movimiento "No habrá Copa" y por las críticas a los gastos y la organización del Mundial de fútbol, el Gobierno brasileño prepara una ofensiva que busca transformar el evento en dividendo político para la presidenta Dilma Rousseff, dijo el viernes una fuente del Ejecutivo.
El plan ha sido estudiado por varios sectores del Gobierno en las últimas semanas y debe ser presentado a la mandataria en los próximos días. Según la fuente, que habló bajo condición de anonimato, Rousseff definirá la extensión de las acciones.
"Tenemos que aclarar cuánto se está gastando en los estadios, cuánto se está gastando en infraestructura (...) decir cuál es la importancia de la Copa del Mundo para Brasil", dijo la fuente a periodistas.
Pese a reconocer un atraso en la reacción del Gobierno, meses después de una serie de manifestaciones en diversas ciudades del país en junio del año pasado durante la Copa Confederaciones, en el Ejecutivo consideran que es positivo reducir las críticas a los gastos sobre la preparativos del Mundial con más transparencia.
"Esa campaña puede ayudar a aislar o reducir la presencia (en manifestaciones) de quienes están contra la Copa", dijo la fuente.
El presupuesto consolidado del Mundial señala gastos de 25.500 millones de reales (7.822 millones de euros) para la realización del evento, incluyendo obras de infraestructura como aeropuertos y rutas para autobuses, pero también la reforma o construcción de 12 estadios para el torneo.
De ese total, 3.700 millones de reales provienen del sector privado. La inversión en estadios alcanza los 8.000 millones de reales, de los cuales apenas 133,2 millones son de inversión privada, según datos de la organización.
El movimiento "No habrá Copa", que comenzó en las redes sociales, llegó a las calles este mes con diversas manifestaciones convocadas en el país. No se reunió mucha gente en la mayoría de los actos, pero en Sao Paulo dos manifestantes fueron disparados por la policía militar durante las protestas.
Según el Ejecutivo, las manifestaciones volverán durante el Mundial, que se disputará entre junio y julio de este año, y el Gobierno tiene que explicar claramente lo que está invirtiendo en el evento para "evitar que verdades a medias" alienten las protestas, de acuerdo a la fuente.
El año pasado, la Copa Confederaciones se vio marcada por una avalancha de manifestaciones, que entre otras reivindicaciones pedían mejores servicios públicos y criticaban los gastos del torneo. Las protestas muchas veces terminaron en actos de violencia, preocupando a las autoridades y a la FIFA.