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(Resumen) El Barça gana con agonía una Liga que tenía reservada

Suárez lidera con sus goles un tridente que fue el motor en el momento cúspide
El FC Barcelona ha ganado y revalidado el título de la Liga BBVA en la última jornada, apelando a la épica final y con una agonía que pocos auguraban cuando lideraba con solvencia la tabla en marzo y abril, y lo ha hecho guiado por un Luis Suárez que ha sido más determinante que Leo Messi en un tridente que claramente se ha erigido como artífice del título pues, cuando se desconectaron los de arriba, apunto estuvo el Barça de pagar cara la factura.
Cuando el Barça recibía al Real Madrid en el Clásico del Camp Nou del 2 de abril se las presumían muy felices los blaugranas. El equipo era líder con holgura y orgullo, con 9 puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid y 10 sobre el eterno rival, al que confiaban en ganar y más después del 0-4 de la primera vuelta en el Santiago Bernabéu.
Empezó marcando Gerard Piqué, virtualmente el Madrid estaba descolgado y el Barça era ganador por mucho que el Atlético hubiera ganado previamente al Betis (5-1). Pero remontó el Real Madrid, con goles de Benzema y Cristiano Ronaldo, y ahí se dio un vuelco a la Liga. Sin consecuencias graves para el Barça, que la ha acabado ganando, pero de un modo más humano, más errático, menos digno de ese equipo que se tenía que comer el mundo como había hecho la temporada anterior.
Sin duda ese Clásico del Camp Nou cambió el rumbo de la competición, la igualó y propició una disputa a tres bandas que no ha hecho más que subir el nivel de emoción y espectacularidad, de tensión y de gloria futbolística, a una Liga que sigue queriendo ser considerada como la mejor de Europa y del momento. El Barça pudo salir casi campeón de la cita, pero no lo hizo y pasó por un largo bache que apunto estuvo de costarle el título doméstico.
En esa mala racha de abril, aunque empezó en el último partido de marzo con el empate en Villarreal (2-2), el Barça se dejó 11 puntos por el camino en la Liga --con derrotas contra Real Madrid, Real Sociedad y Valencia-- que dilapidaron la cómoda ventaja que tenía, el colchón sobre el que reposaban los sueños de campeón. Pero, sobre todo, se dejó el objetivo del triplete, de ser el primer club en lograrlo dos años consecutivos, pues por medio del bache liguero se topó con el Atlético de Madrid, ahora finalista, en los cuartos de final de la Liga de Campeones y se hundieron ante el equipo del 'Cholo'.
Pero, como ave Fénix que resurge de sus cenizas, el Barça se levantó de nuevo en la Liga liderado por un tridente que había pasado por unas jornadas aciagas de acierto y los astros se juntaron para llevar de nuevo a los de Luis Enrique a la senda del triunfo. Encajaron duras goleadas Deportivo de La Coruña (0-8) y Sporting de Gijón (6-0) y tampoco nada pudo hacer el Betis (0-2) para frenar a la máquina blaugrana. El equipo volvía a tener gol, frescura, todavía estaba distante de su mejor versión pero olía a éxito. Habían perdido ya demasiado y, en la Liga, no quisieron avivar más los debates catastrofistas.
A pesar de la doble persecución, el líder no falló. La confirmación de la creación de Luis Enrique se disponía a dar sus frutos. El brazo ejecutor de Messi, Neymar y Suárez; la mejor versión de Iniesta y Rakitic en el centro del campo junto a Busquets; una defensa que dejaba atrás sus errores y con un Piqué tan atento en el campo como en sus redes sociales. Un equipo de nuevo. El Barça caminó a partir de entonces sólido, sin renta de puntos, pero sin fallar ningún 'match-ball'.
Sin duda los goles de Luis Suárez y de Leo Messi, también clave con su traje de asistente, y el verse abocados al abismo cuando prácticamente se veían ya en el Olimpo hizo reaccionar a una plantilla que, ahora, está pensando ya en la final de la Copa del Rey ante el Sevilla. En el Calderón es donde podrían firmar un doblete que ahora sabrá a poco pero que hace unos años hubiera sido la gloria. Ahí radica el cambio del equipo sufridor y pesimista de antaño a uno que lo ha ganado todo últimamente y que no se contenta con mucho en un presente exigente.
PROBLEMAS QUE COMPLICARON EL TÍTULO
No fue tampoco dócil el entorno con el equipo de Luis Enrique. Haciendo un repaso, el club ha sido protagonista fuera de los terrenos de juego debido al recurrente 'caso Neymar' y a los problemas de varios jugadores con Hacienda. Además, el club salió en el mercado de invierno de la sanción FIFA que le había impedido fichar en las dos ventanas previas, pero ni Arda Turan ni Aleix Vidal demostraron en el campo el valor económico de sus fichajes.
El turco entra, de hecho, en algunas apuestas del entorno barcelonista para entrar en la larga lista de descartes. Aleix Vidal, pese a algunos buenos partidos, no fue el relevo deseado para Dani Alves y, encima, Luis Enrique optó por reconvertir al polivalente Sergi Roberto al lateral antes que confiar para partidos clave en el exjugador del Sevilla. Sea por los motivos que sea, fueron refuerzos que no lo fueron como tal, pues no ofrecieron lo que prometían ni liberado de minutos de calidad a los jugadores titulares.
Veremos qué sucede este verano en la reconstrucción del equipo. Que sea total o solo se utilice un poco de maquillaje dependerá también de la Copa del Rey. De tener o no tener el doblete. Pero, en cuanto a esta Liga se refiere, el Barça aprenderá que el bache, si tiene que llegar, debe hacerlo cuanto antes mejor y que, si no se ponen todos los sentidos en cada partido, la redención puede no llegar a tiempo. Finalmente los de Luis Enrique reaccionaron, ganaron en Granada (0-3), apostaron por volver a verse reconocidos en ellos mismos a través de su fútbol y se hicieron con su 24º título de Liga.