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Gómez Noya, el 'hombre de hierro' del triatlón mundial

El triatleta español Javier Gómez Noya, nombrado este miércoles premio Princesa de Asturias de los Deportes de 2016, es el 'hombre de hierro' del triatlón mundial, pues acumula cinco títulos mundiales, es el actual subcampeón olímpico y uno de los más firmes aspirantes al podio en los Juegos de Río.
Gómez Noya superó en la votación de los Premios Princesa de Asturias a los 'All Blacks', a la esquiadora Lindsey Vonn y al piloto de rallys Sebastien Loeb y al que optaban 20 candidaturas procedentes de distintos países.
El triatleta, único deportista que posee cinco títulos mundiales de triatlón en su palmarés, recibe así un reconocimiento a su trayectoria profesional y hace que el deporte español se haga con el galardón por segunda vez consecutiva, tras el que recibieron los hermanos Pau y Marc Gasol en 2015.
Nacido en la ciudad suiza de Basilea (25/03/1983), en la que sus padres Manuela y Javier residían por motivos laborales, se mudó con apenas tres meses vida a Ferrol, donde se despertó su pasión deportiva por medio de la natación al ingresar en el Club Natación Ferrol.
Pero Gómez Noya sentía inquietud por demasiados deportes y con apenas quince años debutó en un triatlón en la localidad asturiana de Castropol. Sin ninguna experiencia en la especialidad, sorprendió a los presentes al quedar segundo en categoría juvenil por detrás de Iván Raña, con quien doce años después compartiría diploma olímpico en Pekín.
Desde aquel momento, tuvo claro que nada le separaría de alcanzar la gloria en el triatlón, ni los estudios -tuvo que abandonar sus estudios de Ingeniería de Caminos-, ni antes una anomalía cardíaca que el Consejo Superior de Deportes (CSD) le detectó con 16 años. El CSD le retiró la licencia internacional, pero luchó hasta que los médicos le dieron la razón y pudo recuperarla cuatro años después.
Tras proclamarse campeón mundial sub-23, se planteó como objetivo competir en los Juegos Olímpicos de Atenas, pero sufrió un nuevo revés cuando la Federación Española (RFETRI) no le incluyó en la convocatoria, decepción prolongada cuando vuelve a perder la licencia internacional en 2005.
Por su parte, todas las piedras en el camino se convierten en rosas en el destino a partir de 2006, cuando vuelve a recuperar su licencia y empieza el despegue definitivo para consolidarse en el olimpo del triatlón mundial: cinco títulos mundiales (2008, 2010, 2013, 2014 y 2015) y dos subcampeonatos (2007, 2009), cuatro campeonatos de Europa (2007, 2009, 2012 y 2016), el último hace tan solo una semana en Lisboa, seis años líder del ranking mundial (2007, 2008, 2010, 2011, 2013 y 2014), catorce Copas del Mundo y doce Series Mundiales.
Sin embargo, este espectacular palmarés tenía un llamativo hueco en blanco que atizaba el fuego competitivo de Gómez Noya, el último obstáculo antes de darse finalmente por satisfecho: la medalla olímpica. Así, en 2008, llegó a Pekín como máximo favorito, pero unos problemas de estómago en la última parte del recorrido le condenaron al cuarto puesto, tan solo a veinte segundos de la medalla de oro.
Sería cuatros años más tarde en Londres 2012, cuando el español consiguió quitarse la espina clavada de la medalla olímpica, pero tendría color plata en vez de oro. Superado por un imperial Alistair Brownlee, que voló jaleado por la afición británica, el gallego logró medalla de plata que le supo a gloria, redondeando una gran carrera que le permitió, a sus 29 años, superar todos los obstáculos para culminar todos los sueños.
Dicha medalla, pudo ser el colofón a una carrera plagada de éxitos a nivel europeo y mundial en la que solo faltaba el éxito que se le escapó por un suspiro en Pekín, pero el triatleta es de las personas que no miran al pasado y que no se conforman con lo que ya tienen, por lo que en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, a sus 33 años, la vida le brindará otra nueva oportunidad para alzarse con el oro olímpico que le debe el deporte.