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Maider Unda: "Es mía, ya ha llegado, el destino me tenía preparado esto"

La luchadora vitoriana no acababa de creerse que logró el bronce en sus segundos y últimos Juegos La luchadora Maider Unda, primera medallista olímpica española de la historia de este deporte, no se creía que este jueves ha logrado el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, al derrotar a la bielorrusa Vasilisa Marzalyuk en el combate por el tercer puesto, disputado en uno de los múltiples pabellones del complejo EXCEL, una especie de recinto ferial como el de Madrid de IFEMA al este de la capital británica.
La luchadora vitoriana no acababa de creerse que logró el bronce en sus segundos y últimos Juegos
La luchadora Maider Unda, primera medallista olímpica española de la historia de este deporte, no se creía que este jueves ha logrado el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, al derrotar a la bielorrusa Vasilisa Marzalyuk en el combate por el tercer puesto, disputado en uno de los múltiples pabellones del complejo EXCEL, una especie de recinto ferial como el de Madrid de IFEMA al este de la capital británica.
"Es mía. No sé si me lo creo o no me lo creo. Es mía. Ya ha llegado. Y ahora toca disfrutarlo. ¿Si lo he disfrutado como un oro? Yo no sé cómo lo vivís la gente que no estáis en este deporte, pero poder contar con una medalla olímpica, sabiendo lo que es un quinto puesto ... Hay una gran diferencia, si no no estariáis todos aquí", comentó la vitoriana.
Maider Unda revivió el combate con la luchadora bielorrusa, cuando todas las apuestas apuntaban a que su rival sería la sueca Fransson o la camerunesa Annabel Ali. Y la rival de la exrepública soviética era la preferida de Unda. "Ha sido muy importante el factor psicológico. Sabía que tenía que estar encima de ella y tenía que cansarla más. En el primer período he entrado muy fuerte, le he marcado nada más empezar y ese punto me ha hecho crecer", comentó.
En cambio, el segundo período sí le costó más, como admitió. "Veía que estaba cansada, pero no veía forma de cogerle porque se me estaba escurriendo todo el rato y ella estaba sudando. Todas las apuestas decían que iba a pasar Camerún o Suecia y ¡mira! ha pasado la que más quería yo, porque su lucha se me da mucho mejor. Ella me ha hecho el trabajo, le ha ganado al resto. Así de injusto es este deporte", confesó.
Pero hasta llegar al bronce de Londres, esta pastora, que vive en Olaeta, una aldea de apenas 100 habitantes, ha pasado un calvario desde que empezó a los 9 años en la lucha. Probó con el sambo, pero sabía que lo suyo era la lucha, el agarre de las piernas, para marcar en ese círculo de 9 metros de diámetro y amarillo y rojo, como apareció ella enfundada en su chándal de Bosco. "¿Por qué no lo he dejado? Quien me conoce sabe que soy muy cabezona y la vida me ha llevado por este camino. Podía haber elegido cualquier otro deporte y, bueno, el destino me tenía preparado esto", aseguró.
"A LOS ESPAÑOLES NOS CUESTA SUFRIR"
El factor psicológico es fundamental en la lucha, aparte del físico, con 12-13 sesiones semanales la margen de su trabajo, bajo la supervisión de su entrenador, Luis Crespo, un electricista a tiempo parcial que estaba más contento incluso que la propia Unda en las entrañas del pabellón de 'wrestling' del EXCEL.
"Es importante saberte fuerte y verte ganador. El año pasado fue más complicado que éste. Llegué al Mundial y me quedé sin clasificar para los Juegos. Este año me esperaba un calendario muy duro desde el principio, pero ha merecido la pena. ¿Si me da alas la medalla? Quién sabe, igual le da a él más que a mí", indicó en alusión a su técnico personal.
La desde hoy mejor luchadora española de la historia, quinta en Pekín 2008 al perder el combate por el bronce que hoy si ganó contra una polaca de nombre indescifrable, Agnieszka Wieszczek, dijo que no sabía si éstos iban a ser sus últimos Juegos, pero luego se corrigió a sí misma. "No lo sé. Sé que me llamo Maider y que tengo una medalla en mi mano. Sí, sé que son mis últimos Juegos. Pensar que voy a sufrir tanto para otra clasificación. Uff, no, no", aseguró la vasca, que logró el billete para Londres a finales de abril en el Preolímpico de Finlandia.
De lo que sí se mostró muy orgullosa es del empujón que su bronce dará a la lucha en España. "Esto es un impulso a la gente que viene de abajo de que es posible, pero evidentemente hay que trabajar mucho", dijo sobre un país que, con 600.000 euros de presupuesto, lucha frente a potencias con 24 millones como Rusia. "No, no se trata se presupuesto. Nuestra mentalidad no tiene nada que ver con la del Este ni de Japón. Ellas son sufrir, sufrir y sufrir y a nosotros nos cuesta mucho sufrir", comparó.
Para ella, el suyo también es un buen ejemplo de lo que hay que sufrir en la vida. "La capacidad de superación que te da esto hace que la vida se lleve mucho más fácil. El ser capaz de pensar 'Hoy no me han salido bien las cosas, pero otro día sí'. La vida te da más oportunidades y tienes que estar ahí", concluyó, sonriente con una medalla de color bronce que no paraba de mirar.