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(Perfil) La bombera Fuentes y la diseñadora Carbonell mantienen a España

La pareja Andrea Fuentes y Ona Carbonell mantuvo este martes a la sincronizada española en el podio olímpico tras conquistar una medalla de plata en el ejercicio de dúo de los Juegos de Londres, demostrando la buena salud de un deporte que sigue siendo baza fiable allá por donde compite.
Ambas ya son un dúo consolidado, y las dos tuvieron prácticamente la misma misión complicada, la de relevar a la gran líder de la sincronizada española, Gemma Mengual. Fuentes, su pareja en Pekín hace cuatro años, se quedó como líder en dúo y solo tras la marcha de barcelonesa, y eso le abrió las puertas a su actual compañera, también tarraconense.
Así, la de Valls pasó a convertirse en Mengual, y Carbonell, en Fuentes, pero sin que se notase en exceso y manteniendo a las 'sincro' nacional en lo más alto, salvo quizás por la consolidación que tenía Mengual entre los jueces.
Y las dos comenzaron en el que es el club de toda su vida, el Kallipollis. Fuentes, la veterana (29 años), recibió el 'gusanillo', junto a su hermana Tina, por este deporte a los 9 años, en 1992, año de los Juegos de Barcelona y cuando la sincronizada era un deporte olímpico joven (debutó en Los Angeles'84) y ni siquiera las rusas ejercían su tiranía.
Seis años después Anna Tarrés, la 'culpable' de que se dedicase a la sincronizada, la subía con las senior, y a partir de ahí comenzó una progresión y una experiencia internacional, reflejada en las más de 30 medallas que posee en su extenso palmarés.
Por su parte, la más joven, Ona Carbonell, con 22 años recién cumplidos, tuvo un camino más complicado, aunque las dos coinciden su gusto por todo lo artístico. La de Tarragona era una amante de la gimnasia y prácticamente comenzó a la misma edad que Fuentes, con diez años, gracias a su pasión por el medio acuático, que compaginaba sus dos gustos junto con la moda.
A partir de ahí, el Kallipolis, vivero de 'sirenas', le permitió dar el salto con las senior, pero, al contrario que su actual compañera de dúo, sufrió un duro revés cuando no fue convocada por Tarrés para estar en Pekín hace cuatro años.
Ahí, pensó en dejar este deporte, pero lo reconsideró y Tarrés 'compensó' su esfuerzo y trabajo haciéndole un hueco con Fuentes, con la que se ha convertido en una de las mejores parejas del mundo, y puede que tenga que coger el relevo de la tarraconense cuando esta decida dejarlo.
Y cuando su etapa como 'sirenas' acabe, y pese a las más de diez horas de entrenamiento que requiere este deporte, las dos estarán preparadas para afrontar la vida 'civil'. Fuentes, como socióloga, aunque su aspiración es ser bombera, por su amor por la naturaleza y los bosques, y Carbonell, como diseñadora, alargando la vía artística que ha marcado su vida.