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(Perfil) Gómez Noya, tenacidad para vencer un sinfín de obstáculos

El triatleta español Javier Gómez Noya (Basilea, 25/03/1983) ha logrado culminar el sueño de su carrera con la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, colofón a una carrera plagada de éxitos a nivel europeo y mundial en la que solo faltaba el éxito que se le escapó por un suspiro en Pekín.
Nacido en la ciudad suiza de Basilea, en la que sus padres Manuela y Javier residían por motivos laborales, el flamante medallista olímpico se mudó con apenas tres meses de vida a Ferrol, ciudad coruñesa donde despertó su gusanillo deportivo por medio de la natación al ingresar en el Club Natación Ferrol.
Pero Gómez Noya sentía inquietud por demasiados deportes y con apenas quince años debutó en un triatlón en la localidad asturiana de Castropol. Sin ninguna experiencia en la especialidad, sorprendió a los presentes al quedar segundo en categoría juvenil por detrás de Iván Raña, con quien doce años después compartiría diploma olímpico en Pekín.
Desde aquel momento, tuvo claro que nada le separaría de alcanzar la gloria en el triatlón, ni los estudios -tuvo que abandonar sus estudios de Ingeniería de Caminos-, ni antes una anomalía cardíaca que el Consejo Superior de Deportes le detectó con 16 años. El CSD le retiró la licencia internacional, pero luchó hasta que los médicos le dieron la razón y pudo recuperarla cuatro años después.
Tras proclamarse campeón mundial sub-23, se planteó como objetivo competir en los Juegos Olímpicos de Atenas, pero sufrió un nuevo revés cuando la Federación Española (RFETRI) no le incluyó en la convocatoria, decepción prolongada cuando vuelve a perder la licencia internacional en 2005.
Sin embargo, todas las piedras en el camino se convierten en rosas en el destino a partir de 2006, cuando vuelve a recuperar su licencia y empieza el despegue definitivo para consolidarse en el olimpo del triatlón mundial: Dos títulos mundiales (2008, 2010) y dos subcampeonatos (2007, 2009), tres campeonatos de Europa (2007, 2009, 2012), tres años líder del ranking mundial (2007, 2008, 2010), doce Copas del Mundo y cuatro Series Mundiales.
Sin embargo, este espectacular palmarés tenía un llamativo hueco en blanco que atizaba el fuego competitivo de Gómez Noya, el último obstáculo antes de darse finalmente por satisfecho: la medalla olímpica. Llegaba a Pekín como máximo favorito, pero unos problemas de estómago en la última parte del recorrido le condenaron al cuarto puesto, tan solo a veinte segundos de la medalla de oro.
Tampoco esta vez ha logrado el oro, superado por un imperial Alistair Brownlee que voló jaleado por la afición británica, pero sí una medalla de plata que sabe a gloria, redondeando una gran carrera que le ha permitido, a sus 29 años, superar todos los obstáculos para culminar todos los sueños.