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(Perfil) Mireia Belmonte, la Iniesta del agua

La nadadora española Mireia Belmonte hizo historia en los Juegos Olímpicos de Londres al conseguir una medalla de plata que sirvió para inaugurar el medallero nacional y, sobre todo, para sacar la cabeza en el Centro Acuático de Londres, donde España está hipotecada al monstrouoso talento de chinos y estadounidenses.
Belmonte, que llegó a Londres con seis pruebas por disputar, sucumbió en la primera que tuvo. Su ramillete de opciones se redujo considerablemente tras su octavo puesto en la final del 400 estilos y las eliminaciones en semifinales del 200 y 400 libres. La catalana cambió su sonrisa inicial por lágrimas. De hecho, se negó a comparecer ante los medios tras su último puesto del pasado sábado.
A lo largo de la semana Mireia cambió su perspectiva y, arropada por todo el equipo, mejoró notablemente. La presión de nadar al ritmo de las inhumanas chinas no impidió que este miércoles saliese decidida a comerse los 200 mariposa. Nadie imaginaba un comienzo tan poderoso cuando su fuerte es justo lo contrario. Sin embargo, la historia dio un vuelco.
Un giro de 180 grados traducido en sus primeras ventajas. Belmonte afrontó la segunda posta y la tercera en segundo y primer lugar, respectivamente. En los metros finales, con el oro a su alcance, la china Liuyang Jiao arrebató los honores, pero no frenó la medalla de plata, la quinta en la historia de la natación española en unos Juegos.
Belmonte, con récord de España (2:05:25) releva así a Nina Zhivanevskaya, bronce en Sidney 2000, y anteriormente a Martín López-Zubero, que se colgó el oro en Barcelona '92, en los 200 espalda. Más atrás quedan los bronces de Sergio López, en Seul '88, y del hermano mayor de López Zubero, David, que en los 80', salió de Moscú con la dulzura del podio como botín.
"HE ECHADO UN MONTÓN DE LÁGRIMAS"
Parece que no servía de nada el currículum de la joven de 21 años, que lloró como una niña tras la medalla --"un montón de lágrimas", dijo, sobre todo porque llegaba a Londres con el oro europeo en 1.500 libres y la plata en los 400 estilos, un bagaje importante. Además, la catalana cosechó cuatro medallas de oro en los Europeos de piscina corta de Polonia, en 2011; y otros tres mundialistas, también en 25 metros, en Dubai hace dos veranos.
Un sinfín de sonrisas para Belmonte que han tenido continuidad con un golpe sobre la mesa en la final del doble hectómetro de mariposa. Su madurez deportiva, fortalecida tras su primera fallida final en Londres, le ha servido para aprender y para convertirse en la Iniesta de agua.
La badalonesa, que acude a entrenarse cada mañana al club Sabadell sin la expectación de Casillas o Iniesta, ha dado lustre a la natación española, castigada por la dificultad de competir contra los mejores del mundo con muchos menos recursos. Belmonte no ha firmado ni la mitad de autógrafos que cualquier futbolista de Segunda División, pero ha saboreado la gloria que ninguno de ellos conocerá.