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Los atletas refugiados ven los Juegos de Río como una oportunidad para pedir paz

El deseo de Angeline Nadai Lohalith es ver la paz en Sudán del Sur para poder representar en los Juegos Olímpicos a su país de nacimiento, pero el 5 de agosto desfilará bajo la bandera del Equipo Olímpico de Refugiados durante la inauguración del evento en Río de Janeiro.
Cinco de sus 10 miembros fueron reclutados de los campos de refugiados de Kakuma y Daadab, en el norte de Kenia. Competirán como un símbolo de esperanza y atraerán la atención por la situación de los refugiados en todo el mundo, según el Comité Olímpico Internacional (COI).
"En los próximos años me gustaría representar a Sudán del Sur", dijo Lohalith, que correrá los 1.500 metros, en una entrevista. "Si hubiera paz en nuestro país, al menos los jóvenes podrían desarrollar su talento y representarlo como otras personas", dijo la atleta, de 22 años.
Lohalith habló en el Anita Children's Home, una institución gestionada por la Iglesia Católica a 20 kilómetros al sur de Nairobi, que ha sido el hogar de los atletas desde que fueron trasladados desde Kakuma.
El COI dio a la leyenda del maratón keniata Tegla Loroupe la tarea de identificar atletas talentosos y entrenarlos para los Juegos Olímpicos.
Otros reclutados en los campamentos keniatas son Pur Biel Yiech (800 m), James Nyak (400 m/800 m), Rose Nathike (800 m) y Paul Amoton (1.500 m), todos de Sudán del Sur. Cinco más fueron seleccionados en campos de refugiados de Europa.
"No es una vergüenza que te llamen refugiado", dijo Lohalith. "Puedo pasar un mensaje al mundo de que los refugiados también pueden hacer lo que hacen otros. No habría que mirarlos con condescendencia", añadió.
El mánager del equipo, Jackson Pkemoi, no podía ocultar su alegría por la participación de los refugiados en el evento deportivo más prestigioso del mundo. "Cinco personas que no son atletas de elite y que solo entrenaron durante ocho meses. Es una oportunidad increíble", afirmó.