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Roca, abogado de la Infanta, se queda roque

Trece fueron las interminables horas que duró la primera sesión del juicio por el caso Nóos. Los abogados se sujetaban los mentones, se frotaban los ojos y se sostenían las cabezas para que no se les cayeran al suelo de sueño. Miquel Roca luchó durante horas contra sus párpados pero finalmente el tedio de la sesión pudo con él y el abogado de la Infanta se echó una siestecita. No fue el único, el abogado de Miguel Tejeiro también perdió la lucha contra Morfeo. Otros no padecieron el sueño pero si "los calores", como es el caso de Pascual Vives, abogado de Urdangarin, que se pasó media sesión dándose aire con su abanico.