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¿Aceptamos pit bull como animal de compañía?

La muerte de un niño de dos años en Mosteiro (Pontevedra) tras ser atacado por un pit bull ha reabierto el ya clásico debate. La gente se vuelve a preguntar si deberían estar prohibidas estas razas, consideradas peligrosas, o si habría que evitar que niños tan pequeños estén en contacto con estos perros, o incluso con cualquier otro. ¿Dónde está el término medio? ¿Existe una solución? La batería de preguntas es infinita y llegar a un acuerdo resulta cada vez más complicado.
Desde hace unos años y debido a situaciones como la vivida este fin de semana en el municipio pontevedrés, la sociedad ha terminado por diferenciar entre perros no peligrosos y potencialmente peligrosos. Estos últimos serían canes de razas como el rottweiller, el dogo argentino y el pit bull, como el que mató a Iván R, el niño de 23 meses que en el momento de la agresión estaba jugando con otros dos primos en el jardín de sus abuelos.
Todos éstos son perros que tienen fuerte musculatura, cuello ancho, marcado carácter, un perímetro torácico entre 60 y 80 centímetros, cabeza voluminosa y mandíbulas grandes, entre otras características. La ley de Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos de 1999 obliga que estos canes, cuando "se encuentren en parcelas, chalets, terrazas, patios o similares, deberán estar atados a no ser que se posean las pertinentes medidas de seguridad en cuanto a altura, cerramiento y superficie para proteger a las personas, o animales que se acerquen".
Este es el punto a debatir en la tragedia de Pontevedra. La pregunta ahora es si estaba correctamente atado el perro en el momento del ataque y ahí está la clave de la investigación. Al parecer la Guardia Civil trata de averiguar si el perro, que pertenecía a los padres del menor y que fue sacrificado por el abuelo inmediatamente después del terrible suceso, estaba atado o suelto en la caseta donde, eso sí, permanecía encerrado. Según publica 'La Voz de Galicia', los vecinos aseguran que, aunque sí veían suelta una perra de raza pastor alemán, no así al can de presa.
De estar atado, ¿qué podría haber ocurrido para que el ataque hubiese sido posible? Y si no lo estaba... ¿por qué no bastó el enjaulamiento para salvar la vida del niño? ¿Cómo es posible que los padres de un niño de esa edad conviviesen con un animal de esas características? ¿Deberían prohibirse estos perros como animales de compañía? ¿Quién debe ser el culpable en esta historia: los dueños del perro o la persona que estaba a su cargo? Hay muchas preguntas en el aire y queremos saber vuestra opinión.