Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Adriana Abascal será la nueva imagen de la Joyería Suárez

Reúne muchas cualidades que no siempre van unidas. Adriana Abascal vive en un cuento de hadas: es guapa, inteligente, elegante, y sobre todo, una gran esposa y madre. Por si fueran pocas las experiencias en su vida, ahora va a ser la nueva imagen de la Joyería Suárez. Asegura que está encantada con serlo y además, le encantan las joyas.
Siendo muy joven conoció a Emilio Azcárraga, uno de los magnates de las telecomunicaciones más importante de Méjico, con quien se casó y quien le enseñó casi todo lo que sabe ahora. “En la vida he creído siempre en aprovechar las oportunidades” dice. Y claro que lo fue. Adriana ha sido Miss Méjico, quedó en quinto lugar en el certamen de Miss Universo, fue productora y presentadora de televisión, e incluso hizo algunos pinitos como escritora en el libro Una mujer, cada mujer y se codeó con intelectuales de la talla de Octavio Paz y Enrique Krauze.
Pero no todo fueron alegrías en su vida, cuando sólo tenía 27 años, Azcárraga murió a los 67 años de edad, dejando viuda a la modelo y un legado de conocimientos impresionante. “Aprendí muchísimo con él” señala, y asegura que su motor siempre ha sido la realización, por ello no da gran importancia a la fortuna que le dejó su marido.
Cuando quedó viuda, Adriana comenzó una gran amistad con Juan Villalonga, su actual marido, lo que creó unas sólidas bases en su relación que les han mantenido unidos hasta la actualidad y ha desembocado en tres maravillosos hijos.
Adriana va a ser la imagen de una de las colecciones más emblemáticas de la Joyería Suárez. “Esto es una gran oportunidad para mí” explica. Sobre todo se siente contenta por que va a trabajar en el país que más le gusta, aunque no saben todavía dónde van a vivir. “Nos estableceremos donde pasemos la mayor parte del tiempo” dice.
A la presentadora no le faltan cualidades, y es que habla castellano, inglés y francés a la perfección, entiende el italiano y está estudiando chino mandarín. “Me flagelo todos los días con el chino” asegura. Parece que le está costando aprender este idioma tan peculiar ya que explica que “es más difícil entenderlo que hablarlo”.
A partir de ahora vamos a ver a Adriana Abascal muy a menudo por España, bien sea por su campaña con la Joyería Suárez, bien sea como presidenta consorte del Real Madrid, puesto que su marido, Juan Villalonga, tiene previsto presentarse a la elecciones del equipo blanco.