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'El programa de Ana Rosa' entrevista a Leticia Moracho, la madre de la niña secuestrada

Tras tres años de lucha, Leticia Moracho ha conseguido traer de vuelta a su hija Sara a España. Acompañadas por el periodista Javier Preciado, madre e hija llegaban al aeropuerto de Barajas el sábado y ponían fin al drama vivido por la familia.
Sara, la niña española secuestrada en 2006, ya está en casa. El sábado llegaba al aeropuerto de Barajas acompaña de su madre, Leticia Moracho, y el periodista Javier Preciado. Por fin, los tres años de lucha han tenido recompensa. Este último viaje ha sido el definitivo.
Sin embargo, Leticia no las tenía todas consigo cuando hace una semana viajó hasta Irák.  "Llegamos pensando que iba a ser una visita más". Estaban equivocados. "Llegamos allí y nos enseñaron el acta matrimonial que había presentado él y con la que había conseguido nacionalidad iraquí para la niña, plantear la demanda de divorcio y la custodia de la niña. Conseguimos demostrar con un juez punto por punto que era falso absolutamente" cuenta Javier Preciado, el periodista que ha acompañado a Leticia durante los últimos tres años.  
Tras demostrar la falsedad del documento, "pusimos la denuncia, y automáticamente el padre fue metido en la cárcel."
Con el padre de la pequeña en prisión, Leticia tenía ahora las de ganar y puso las cartas sobre la mesa. Ella y Javier lo dejaron claro: "si quieres salir de la cárcel retiramos la denuncia y empezamos a negociar".
El punto de partida de la negociación estaba claro: "La negociación empieza en que la niña tiene que salir mañana de aquí con las condiciones que queráis".
A pesar de todo, afirma Javier Preciado, "la familia paterna de Sara nos quiso engañar desde el principio y hemos tenido que jugar una partida de ajedrez con las piezas que nos han dado allí. Cuando la familia vio que podía estar 14 años en la cárcel el juez de Basora les dio una oportunidad pero que si no llegábamos al acuerdo el seguiría en la cárcel y que en un mes o dos Irak me tenía que devolver a Sara".
Así salió Sara de España
A pesar de no contar con la autorización materna, en 2006, Sara, de 9 años, abandonó España acompañada de su padre. El proceso fue ilegal pero sencillo para el padre que "metió ilegalemente a la niña en el pasaporte iraquí" explica el periodista, que añade que la pequeña "salió un domingo y hubo un desliz policial ya que no pidieron la autorización de la madre".
La llegada a Bagdad de Leticia y Javier
A diferencia de lo ocurrido en viajes anteriores, en esta ocasión Leticia y Javier contaron con el apoyo de la diplomacia española. "Cuando llegamos a Bagdad teníamos una cita con el Viceministro de Asuntos exteriores, con el juez que lleva el tema y con una abogada."
Una vez allí, la madre de la niña y el periodistas fueron conducidos a Basora escoltados por los geos. Allí les metieron en un helicóptero de guerra de la armada británica. y cruzaron Bagdad por la noche, llegaron a un aeropuerto secreto y a las tres de la mañana aterrizaron en Basora.
Solos y con dos intérpretes, Leticia y Javier fueron a encontrarse con la niña tal y como estipula el régimen de visitas. A partir de ahí se desencadenó el proceso y consiguieron demostrar que el acta era falsa e iniciar el proceso para traer a Sara a España. Afortunadamente, llegaron a tiempo ya que con 11 años ya la podían casar. Si la hubieran casado nuestra estrategia la hubiéramos perdido porque el Islam tiene mucha más fuerza. Sólo con la promesa de casarla la niña deja de ser potestad del padre y pasaría a ser potestad del marido.
El encuentro con Sara
"El encuentro con la niña fue muy emotivo. La niña se emocionó, se puso a llorar y me dio un abrazo que no se terminaba nunca". Sin embargo, después de este encuentro, Sara tuvo que regresar con la familia paterna hasta poner fin al proceso. 1
La declaración ante el juez
"Él en la declaración que hizo dijo que yo era alcohólica y prostituta" explica Letica que, consciente del momento,  mantuvo la compostura delante del juez a pesar de la dura declaración de su ex marido.
Tras ellos, "entró la niña a declarar y cuando salió quise estar con ella y fui hacia ellos que estaban sentados. El me empujó y ya no vi más. Le metí una bofetada que le rompí las gafas".
Toda la familia y la policía se abalanzó sobre Leticia y Javier tuvo que interceder en la situación. "Yo entré a pedir perdón porque pensaba que la metían en la cárcel. Afortunadamente lo comprendieron, que llevábamos tres años de lucha y que no era normal que la madre tuviera que escuchar los insultos."
El regreso
Ya con la niña a su lado, tocaba regresar a Bagdad. Subidos en un coche y en un viaje tercermundista, Leticia, Sara, y Javier fueron escoltados por un coche de policía de Basora por delante y por detrás un coche militar del ejército iraquí que se estropeó en mitad del trayecto y les obligó a permanecer parados durante dos horas. 
Además de ellos tres, en el coche viajaban además el padre de la niña y un hermano. Esta compañía provocó el "miedo a que hubiera una maniobra extraña y se escaparan a Irán como chiítas que son", explica Javier.
2 Sin embargo, el viaje no iba a ser lo más duro del regreso. Leticia y Javier se encontraron con un problema inesperado al cruzar la frontera del aeropuerto de Bagdad. La niña viajaba con un salvoconducto expedido por Don Francisco Díez de Tejada, el embajador español, y al llegar allí se encontraron que no podían salir puesto que la niña no tenía pasaporte (un pasaporte que ellos habían pedido en España en la comisaría de documentación y extranjería y que les fue denegado). Afortunadamente el embajador español volvió a intervenir y Sara pudo abandonar el país.
La llegada a España
A pesar de llevar casi tres años fuera, Sara parece adaptarse rápidamente. "Yo pensé que la niña la iba a costar más pero ha sido pisar sueño español y es como si la hubiera venido la vida otra vez. Allí tenía una represión muy fuerte, la han estado martilleando la cabeza con cosas islámicas. Cuando llegó a casa empezó a ver sus cosas y se quitó el pañuelo ella sola".
A pesar de la primera impresión, Sara entiende el castellano pero "cuando yo la decía cosas o me quería contestar lo primero que miraba era la familia" explica Leticia que añade que ha comprobado que lee perfectamente y que habla, que entiende. "Que se ha liberado."