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Ana Rosa y María Teresa, de nuevo cara a cara

A ver que pasa. Que sea lo que Dios quiera. Con ustedes, María Teresa Campos
Ana Rosa (AR): Mira, no me he puesto la camiseta de la selección para no despeinarme...¡no te digo más!
María Teresa (MT): Muchas gracias. Está muy bonita también esa combinación.
AR: ¡Oye guapa! ¡No es una combinación! ¡es un vestido de gasa!
MT: Ooooy. Ya empezamos. La combinación ¡de colores!
AR: Ah, perdón (entre risas).
MT: ¡Fíjate si es mal pensada!
AR coge el libro y dice entre risas: Oye, perdona Teresa, luego dicen que yo me hago photoshop en las portadas. No, pero de verdad que estás muy bien ahora.
MT: De hecho no soy yo culpable, porque siempre te hacen alguna cosita.
AR: Es que a veces se pasan.
MT: No, pero en este caso yo creo que no han tocado demasiado. Si que es verdad que en una foto uno sale como es de verdad, los pequeños o grandes defectos que tenga uno, salen. Entonces yo le digo, si me puedes quitar una cosa que de repente de nota más por la altura de la cámara, de la luz... Ahora, siempre digo, quitarme años, eso es ridículo.
AR: Pero también uno va aprendiendo. Lo que te favorece, se aprende de la gente que te acompaña...
MT: Se aprende también a posar, lo que tienes que hacer o lo que no tienes que hacer... Nos modernizamos... Ahora mismo sería estupendo poner una foto tuya y otra mía de hace... Porque claro de pronto se nos ve..aquella moda de las hombreras grandes...
AR: A no ser que nos pusieran en pelotas, que entonces ganaríamos mucho .
MT: ¡Anda!
AR: Yo he conocido a Teresa rompiendo corazones. ¡Y sigue!
El morbo
MT: Perdona, por si se me olvida. Muchas gracias por invitarme y muchas gracias por tu hospitalidad.
AR: Pero siempre es un placer. Y, además, alimentamos el morbo, que eso está muy bien.Pero yo no sé que se esperan y además es que te produce una inquietud... A ver qué le digo para que me suelte una bordería y no defraudar a nadie.
MT: Bueno, no te preocupes,¡que saldrá! Porque dirán, hay que ver que nada más entrar le dijo qué bonito camisón.
AR: No, dijiste qué bonita combinación.
MT: De colores, que no acabé la frase. Es que además combinación ya no lleva nadie.
AR: Yo.
MT: A ver si al final vas a estar tú más antigua que yo.
AR: Pues eso seguro. Vamos a tener que hacer una pausa para publicidad.
MT: No me importa nada. Lo único que me importa es no haberme podido poner falda porque quería que me  enseñasesa cruzar las piernas como lo haces. ¡Así, así! A mi no me llegan.
AR: No es que no te lleguen es que son muchos años ensayando.
La reina de las mañanas
MT: Ahora he rectificado porque, como me he puesto más delgada, me estoy pensando seriamente si dejar de ser la reina madre y empezar a ser la princesa heredera.
AR: ¿Tú que quieres?, ¿qué empecemos otra vez la guerra?
MT: Perdona que a ver si te crees que tu reino es el único. Reinos hay muchos.
 AR: No hija, además eso es 'emífero' como dice...
MT: A mi lo que me molesta, y ahora hablo absolutamente en serio, es que parece que, tanto tú como yo, hemos querido ser esa estupidez de la reina de las mañanas. Yo he dicho muchísimas veces que eso de reina de las mañanas me da risa.
AR: Pero si hubiera sido dos hombres en lugar de dos mujeres... -bueno, ahora mismo estamos cuatro mujeres haciendo las mañanas- no habrían establecido este tipo de competencia. Creo que son reminiscencias machistas, aunque bueno nosotros también hemos puesto de nuestra parte.
MT: Sí, sobre todo tú. (risas) Y quiero decir que nosotros tampoco hemos querido ser las reians de las mañanas, lo que hemos querido es ser periodistas. Y no sé, a mi un día me gustaria hacerte una entrevista, pero de esas de toda su trayectoria.
AR: Estaría acojonada.
MT: ¿Por qué tú crees que hay mucha gente sabe que tú empezaste e hiciste el telediario?
AR: No, yo creo que no. Además, hay una cosa que dices en el libro y es que al final hay estereotipos. Yo no sé por que tú haces un programa de mañana con una pequeña sección de corazón y ya sólo se fijan en eso.  Parece que por el hecho de trabajar en televisión, tener éxito, ser una mujer... Parece que te tienes que estar justificando todo el rato.
MT: Yo lo que sí he sufrido es la crítica desde el prejuicio. Yo acepto la crítica del que te ve, pero cuando ves que hacen una crítica sesgada, de oídas...no se le puede respetar. A mi me han aplicado el prejuicio de las mujeres. Yo daba más el tipo de las mujeres que están en su casa que tú, más altita, más delgada.... Yo he sufrido ese prejuicio, que en definitiva es machismo.
AR: Yo creo que uno de los precursores fue Luis del Olmo, que empezó hacer programas por las mañanas y antes parecía que sólo se podía hacer recetas de cocina y corazón. Tú empezaste con la tertulia política, que es algo que hemos seguido luego todos.
 MT: Por ejemplo Hermida, que está fuera de toda duda la admiración y el respeto que yo le tengo, Hermida llenaba aquello de cien mujeres. Para mi, era mucho más de maruja la mañana de Hermida. La palabra siento decirla. Pero maruja me lo dijeron a mi, nunca se lo dijeron a Hermida. Me voy a arrepentir de decir esto.
AR: No, porque Hermida es un tipo muy inteligente. Pero yo creo que ya te tiene que importar tu audiencia, tu público, la gente a la que te diriges... Porque en eso tú siempre has sido muy sensible, más que yo.
MT: Sí, porque tienes que reconocer que eso me lo he comido casi todo yo.
Visceralidad versus pasotismo
AR: Es que tú también eres más visceral.
MT: ¡ Ah! ¿Qué tengo la culpa yo?
AR: No.
MT: Que tú pasas.
AR: Sí.
MT: ¿Y eso que quiere decir?, ¿que eres más fría?
AR: No. Menos visceral. Es que a ti se te nota.
MT: Ah, eso sí.
AR: Además tu eres más de acción y reacción. No es ni mejor ni peor.
MT: Hay que controlarse, ¿no? Yo me descontrolo mucho. Tienes razón.
AR: No sé si hay que controlarse o no, pero hay que protegerse, porque luego se paga.
MT: A parte de la genética y todo, yo digo que no es casualidad el sitio. Hay mucha gente que habla de la enfermedad que yo he tenido, y digo he tenido porque ya no la tengo aunque haya que seguir con las prevenciones. Pero no es casualidad, hay mucha gente que de prnto tiene un sufrimiento... a lo mejor hay también una predisposición genética, pero lo otro ayuda. Por eso digo que no es casualidad el sitio. De todo lo que yo me he tragado. Seguramente los médicos digan que es una tontería.
La enfermedad
AR: Después de tu enfermedad, tú te incorporaste muy pronto y seguramente con un gran esfuerzo y muchas mañanas sin querer levantarte de la cama.
MT: No. Cuando a mi me operaron, justo después cuando yo vine aquí, yo estaba muy bien. A las tres semanas de la operación yo estaba muy bien y por eso volví. Como yo no sabía lo que era lo otro... Yo pensaba que salía de aquí, me quitaba el maquillaje e iba a eso, que eran diez minutos, para mi terroríficos. Pero no sabía lo que era. Y a los pocos días, me quedé en la puerta del camerino, me puse malísima, naúseas... Y esta cosa de quedarme en la puerta... Yo vine porque estaba bien, pero cuando me puse mal, me volví a mi casa hasta que me recuperé lo suficiente para poder volver y no quedarme en mi casa, porque si te quedas en casa se te va un poquito la olla.
AR: Es que llevas toda la vida trabajando. En la radio.. porque en la televisión tampoco empezaste pronto.
MT: No, en la tele empecé ya tarde.
AR: Sí, que me acuerdo.
MT: No seas grosera .
AR: Que me acuerdo porque yo estaba allí
MT: Ahora te falta decir eso de que era yo una niña...
AR: No, yo no lo era. Que estabas tu con un cura...
MT: ¿Yo con un sacerdote? Como las señoras. ¿No te estás confundiendo con el padre Apeles?
 AR: No, un cura guapísimo.
MT: Ah, sí. En las tardes de la tele.
AR: Para que veas que yo no me equivoco , Teresa. (...) No eras una niña cuando empezaste ya en la tele.
MT: No. Era el año 84. Tenía yo 44 años. La mejor etapa que he vivido ha sido cuando tenía tu edad.
Dos mujeres con suerte
AR: A ti te ha ido muy bien y te va muy bien. A las dos. No nos podemos quejar. Ahora las cosas duran muy poco. ¿Con qué te has quedado más a gusto en el libro?
MT: Con el recuerdo de muchas personas queridas. El recuerdo de Paco Rabal. Y luego también digo qué tiempos aquellos en que los grandes del cine, el teatro o la televisión venían a la televisión. Luego ya no querían, se iban a determinados a programas de minorías. Hubo un día que tuve a Paco Rabal y a Alfredo Landa. Alfredo Kraus... la última entrevista que se le hizo a Alfredo Kraus.
AR: También hablas del amor a los sesenta, que dices que es maravilloso.
MT: Lo que digo es que no hay edad, que no hay que tirar la toalla. Tampoco hay obligación a tener un señor si uno no quiere.
AR: ¿Existe el amor de tu vida? 
MT: Es que hay distintos amores de tu vida. En cada momento he encontrado el amor de mi vida del momento, que a lo mejor es el último, porque mi vida es muy larga.
AR: Contigo nunca se sabe.
MT: Qué dices...
AR: Que te reinventas. Que ligas un montón, que quieres que te diga.
MT: Pero yo no busco . Lo que pasa que de pronto me dicen.. te voy a presentar a un amigo y me lo presentan. Y el amigo quiere salir conmigo. Y ¿qué le voy a hacer? ¡Por qué no voy a salir con el amigo! Pero yo no voy a esos sitios de baile... que me parece muy bien que la gente que no tiene tantas posibilidades de relacionarse como yo, vaya. A lo mejor acabo yendo yo...Uy no, Gustavo, que tú eres el último.
Próxima cita
AR: No hay dos sin tres... A ver que haces ahora. Porque tú estás haciendo cosas constantemente para venir al programa.
MT: Ah, eso sí. Tienes mucho éxito y yo me alegro. Ayer le dije a unos compañeros que te dejasen tranquila.
AR: Déjalos. A mi me da igual.
MT: ¡Ay! ¿Por qué no puedo ser como tú?
AR: ¿Al final que es lo importante la vida? Poquitas cosas. Y lo demás son circunstancias.
MT: Oye, ¿y a ti no te van a hacer abuela?
AR: Mi hijo es muy joven sólo tiene 22 años. Ahora los chavales se lo toman con más calma. A mi me encantaría ser abuela.
MT: Bueno, no quiero seguir porque me estoy comiendo esa entrevista que te quiero hacer.
AR: Vamos a hacer una cosa. Como tú en el informativo queda más raro que yo vaya a hacer una entrevista, cuando tú elijas nos cambiamos las butacas.
MT: ¡ Aaaayyyy! Eso está muy bien.
AR: El sueldo me lo llevo yo , ¿eh?.
MT: Tú te llevas el sueldo tuyo, pero a mi me podrás poner una colaboración
AR: Bueno, eso lo negociamos. Que vas a dar mucha guerra.
De nuevo en la tele
MT: Yo quiero dos cosas. Una darte las gracias y otra, decirle a la gente que no lo sabe, que yo he vuelto a la televisión, que sepan que estoy en telecinco. Hay un determinado público..
AR: ¿Tú que que quieres que te den mi horario?
MT: No, no, no, no, no. Además voy a decir una cosa que te va a sentar como un tiro... El horario no es tuyo.
AR: ¿Cómo que no?
MT: No es tuyo. Es de Telecinco. Vamos a parar... que la vamos a acabar liando. Que no, que yo esa asignatura la tengo ya muy pasada. Pero hay muchas horas, muchas cosas... No un programa entero..
 AR: Bueno y quedamos en eso. Cuando Doña teresa quiera...