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Ana Rosa, la reina catódica, en Vanity Fair

Ana Rosa en Vanity FairVANITY FAIR
Convertida en la reina de las mañanas desde hace cinco años, Ana Rosa o 'la reina catódica', cómo la ha bautizado Vanity Fair, se sincera en la prestigiosa publicación. La periodista repasa su carrera y su día a día en un reportaje del que telecinco.es te ofrece el comienzo en exclusiva y las mejores perlas de la presentadora.
"Algún día tendré que retirarme detrás de las cámaras, pero, ¡cómo lo voy a dejar ahora! Es tan difícil tener buena audiencia que si lo hiciera sería una irresponsabilidad." Éste, que podría ser un buen final para la entrevista, fue casi el principio. Porque Ana Rosa Quintana quiere dejar claro que es luchadora y que seguirá ahí mientras la gente la apoye. Y vaya si la apoyan. Desde su plató se merienda al resto de magacines de la mañana con una media de 21,2 por cientro de audiencia (datos de octubre) y casi 5 puntos de ventaja sobre su competidor más inmediato. Desde los editoriales de su revista, de la que siempre es portada, conecta de una forma limpia y políticamente correcta - como es ella - con su público más fiel. Desde su despacho de productora dirige a más de 200 empleados que elaboran contenidos para las principales cadenas nacionales y autonómicas. Y en todas partes, su nombre. El programa de Ana Rosa. La revista AR. Incluso una escuela que apadrina en Nincaragua lo lleva. Es la protagonista absoluta. Ha ido más allá de ser la reina de share y se ha convertido en una Oprah Winfrey a la española.
Algunas perlas del reportaje
"No me molesta la fama porque la relación que tengo con la gente es cercana. Suelo comprar en el mercado y las señoras se me acercan y me dicen: "Estás más delgada que en la tele. Es una fama distinta, familiar."
"Si, yo hubiera sido una buena política. Conecto con la gente. Pero no me hubiera adaptado a la disciplina de partido".
"Me levanto a las 5.45, leo la prensa, llego a las 7 a la redacción y entro en directo a las 9. Y después, a las 3 me voy a mi casa o a la productora. Pero de 6 a 8.30 de la tarde sólo existo para mis niños. Para la única que no tengo tiempo es para mí. Debería ir al gimnasio, ponerme a dieta..."
"Cuando llego a las 7 de la mañana prefiero no saber lo que pasó ayer. Lo averiguo cuando termina la emisión. Soy consciente de que cada día vales lo que vale tu último programa." Lo dice sin resignación, casi con alegría. "Esto es adictivo. Me gusta mucho la televisión, hacerla y verla. Aunque esté mal visto."