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Antonio pide un nuevo rostro

Con nueve meses, un brasero eléctrico prendió fuego a la cama en la que se encontraba durmiendo. Un trágico accidente que cambió radicalmente su destino. Con el rostro desfigurado e importantes lesiones físicas, Antonio explica que en su vida "todo es aislamiento" y no soporta que le miren por la calle. 
 
Se ha puesto en contacto con un médico francés y con hasta cinco traumatólogos españoles, y aunque todos le han tratado muy bien, ninguno se atreve a intervenirle. Sin embargo Antonio no pierde la esperanza. Después de treinta años, no ha perdido el sueño de llevar una vida normal: tener un trabajo, conseguir pareja, casarse. 1Para alcanzarlo, necesita que alguien se atreva a acometer la operación de su rostro, aunque pueda costarle la vida. "Es algo importantísimo para una persona como yo", apostilla Antonio. No se trata sólo de una operación estética. Se trata de ofrecerle una segunda oportunidad. Para conseguirlo, Antonio está dispuesto a asumir los riesgos que haga falta.