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Brutal agresión a un padre y su hijo

Un grupo de jóvenes de Galapagar denominados los ‘pichis’ tienen atemorizados a un padre y su hijo menor de 16 años. Todo comenzó hace un año cuando el joven vio como esta banda intentaba robar en casa de su vecino. El chaval se lo contó a los afectados y éstos interpusieron la correspondiente denuncia. Desde ese momento, José Carlos y su hijo viven amenazados por los ‘pichis’. Les han agredido varias veces y la familia está pensando en cambiar de residencia. No pueden vivir así.
Se van a marchar de Galapagar porque ya no pueden más. Un padre y su hijo de 16 años llevan sufriendo durante un año brutales palizas a manos de unos jóvenes del pueblo: los ‘Pichis’. Esta banda suma multitud de denuncias en su historial, sin embargo, parece que nada les para.
Los problemas comenzaron el pasado mes de junio cuando el hijo pequeño de José Carlos, de 16 años, se percató de que los ‘Pichis’ estaban robando en casa de un vecino. El chaval se lo contó a los afectados y estos pusieron una denuncia. A partir de este momento comenzaron las amenazas; le acusan de chivato.
Desde ese día, esta banda se presenta todos los días en la puerta del instituto Infanta Elena para atemorizar al menor. José Carlos, el padre del chaval, va a buscar todos los días  a su hijo al centro de estudias para protegerle; en más de una ocasión ha tenido que pelearse con los ‘pichis’.
Esta banda tiene interpuestas varias denuncias y una orden de alejamiento de Alberto de 500metros sobre el padre y el hijo pero la han incumplido en contadas ocasiones. La gran paliza fue hace pocos días. “Vi como se abalanzaban sobre mi hijo y le daban rodillazos en la cara. Salí corriendo para defenderle y me dieron con unas tijeras a modo de puño americano en la frente. A partir de ahí no recuerdo mucho más” asegura José Carlos. Los agresores grabaron la brutal paliza en el móvil. El resultado de la misma fue ocho puntos de sutura en la frente y un corte en la nariz  para José Carlos. El joven L. tiene la nariz rota, contusiones cervicales y heridas en un muslo.
La policía les ha ofrecido protección, sin embargo, ellos se están planteando la posibilidad de abandonar Galapagar. “El mismo día que volvíamos del hospital tuvimos que recoger el coche del centro de salud y pasamos por donde habitualmente está este grupo; nos hicieron fotos y se reían sin parar a menos de 15 metros de la policía local” sentencia el padre del menor. Parece que nada les hace recapacitar; mientras, la familia, vive un auténtico calvario.