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Cuca: "Veía una margarita y se me pasaba el hambre"

Demostrando que el apodo de sor Cuca no es gratuito, García de Vinuesa ha demostrado en el plató de Ana Rosa que no es fácil que se enfade ni que suelte críticas por su boca. La ex superviviente asegura que la experiencia le he encantado, que sigue siendo amiga de Daniela pese al beso de Judas y que no tenía ni idea de cerillas o mecheros en la isla.
Muy satisfecha por su paso por la isla y sin tiempo para los malos recuerdos. Así se muestra Cuca García de Vinuesa allá dónde va y en el plató de 'Ana Rosa' no ha sido diferente. La superviviente, que fue muy criticada por los tertulianos de AR por una supuesta bondad fingida, ha demostrado desde el primer momento que ni antes ni ahora quiere entrar en polémicas: "¿Por qué voy a cabrearme si no tengo ganas de cabrearme?", espetó.
Ella, que fue a la isla "como a una excursión del colegio", ha disfrutado con todo. Hasta con el hambre, uno de sus mayores temores antes de viajar a Honduras y lo que peor llevó durante su paso por el concurso. Pero, como relató, sus ganas de disfrutar eran tan grandes que "veía una margarita" y se le olvidaba el vacío del estómago.
Tampoco la convivencia fue un problema, ya que "eramos como una gran familia". "Pero en una familia metes un cámara 24 horas y hay momentos en los que dices ¡uy! ¡qué mal se lleva esa pareja!", argumentó García de Vinuesa, que insiste en que nunca había pasado tanto tiempo seguido con nadie.
La vuelta a la vida real, sin embargo, ha sido algo más dura. Los programas de televisión y sus tertulianos no han sido demasiado caritativos con la relaciones públicas y se la ha acusado de estratega, de hipócrita y de traicionar a su íntima e inexplicable amiga Daniela Blume. "Me he sentido un poco injustamente tratada, pero como todos", reconoció al tiempo que apuntaba a que sobre todo le dolió por su familia.
No se podían olvidar los asuntos más polémicos en los que se vio envuelta Cuca. Sobre aseguró que habla "todos los días con Daniela" y que continúa su amistad. Y, sobre el asunto del fuego, en el que se acusó a la superviviente de llevar escondidas cerillas en un támpax, aseguró no tener ni idea. "Nunca supe lo de los mecheros. Ni del primero, ni del segundo" y se excusa en que como ella fue en su infancia "girl scout" sabía que era posible hacer fuego con dos palos. el beso de Judas