Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Dando amor en vida

No hay nada que borre la sonrisa de la cara de Gregoria Ruiz, ni que mine su determinación de dar una parte de sí misma para ayudar a Juan Pedro Baños. Y es que esta valiente mujer decidió donar su riñón a un auténtico desconocido al que escuchó un día a través de la radio, y cuya historia le conmovió. Su caso es el primero en España de donación de órganos sin vínculos familiares. Y sobre todo, un ejemplo único de magnánima solidaridad.
Corría el año 2003, cuando un cambio de billete le salvó de montar en el tren que sufrió un accidente en Chinchilla y en el que murieron 19 personas. Juan Pedro Baños, con problemas en el riñón desde los cuatro años de edad, iba a viajar ese día hacia Murcia con un amigo que también esperaba un trasplante de riñón.
Al día siguiente, este murciano padre de dos hijos, llamó a su compañero para compartir la suerte de haber evitado tan trágico final. Pero la fatalidad del destino quiso que su amigo falleciese ese mismo día a causa de su enfermedad. Con el objetivo de contar su experiencia y lograr consuelo a través de las ondas, Juan Pedro Baños llamó al programa La Gramola, de Onda Regional.
A varios kilómetros de distancia, en Alicante, escuchaba el programa Gregoria Ruiz, quien no dudó ni un instante en ofrecer su riñón a Juan Pedro, a pesar de que no lo conocía. “Cuando le escuché me conmovió mucho su historia. Y la verdad es que no dudé, comenté con mi marido ‘igual mi riñón puede salvarle la vida a él’”, contaba Gregoria esta mañana en ‘El Programa de Ana Rosa’.
Juan Pedro ya había recibido un trasplante de su madre, que tras 13 años, comenzó a fallar. “Estuve cinco años y medio esperando un trasplante, era el año 83 y viendo que no venía, mi madre me regaló la vida por segunda vez”, contaba emocionado en ‘AR’.
Pero cuando todo parecía que iba a tener un final trágico, apareció ese ‘ángel’ que le ha regalado nuevamente la esperanza de vivir. Y es que además, Gregoria y Juan Pedro resultaron ser compatibles, “más compatibles que hermanos”.
“Nunca me lo había planteado. Oí un caso de una niña que murió esperando una médula, pero si me hubiese enterado antes, se la hubiese dado yo. Es muy triste que hoy en día, la gente muera esperando órganos. Hoy te puede tocar a ti, y mañana me puede tocar a mí”, decía Gregoria en ‘El Programa de Ana Rosa’.
Ambos esperan que este caso único en España, sea el primero de una larga lista de nuevas donaciones desinteresadas. “Hay más de 5000 personas que están en la misma situación que yo. Un órgano ni se compra ni se fabrica, depende únicamente de la generosidad de ustedes”, decía Juan Pedro a los espectadores de ‘AR’.
Toda esta experiencia irá reflejada en una publicación llamada ‘Dando amor en vida’, que verá la luz cuando termine la operación. Pero ya antes de que ésta se produzca, Gregoria Ruiz es una pionera. Un ejemplo de formibable caridad humana. En concreto hacia sólo una de las más de 5000 personas que continúan esperando un gesto de bondad similar o quizá, otro guiño del destino.