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Enriqueta Rodríguez: "Desde que nació, parecía que iba a mandar en el mundo"

La abuela materna de la Princesa Leticia Ortiz, Doña Enriqueta Rodríguez, fallecía la madrugada del domingo en el Hospital Gregorio Marañón. Con 89 años de edad, estaba muy unida a su nieta, la Princesa Doña Leticia Ortiz. Caracterizada por su discreción, su fallecimiento ha supuesto un nuevo y duro golpe para la familia Rocasolano.
Casada con Francisco Rocasolano, vivió en Madrid hasta que este, taxista de profesión, se jubiló en 1991 y decidieron trasladar su residencia a Alicante, donde estuvieron durante quince años. Tras la muerte de Érika Rocasolano, regresaron a la capital para estar con la madre de la Princesa, Paloma Rocasolano así como cerca de los médicos, ya que ambos se encontraban delicados de salud. Enriqueta, de hecho, padecía una demencia que le impedía vivir con absoluta autonomía.
Después de un año y cuatro meses de la muerte de Érika Ortiz, para la Princesa esta muerte reabre heridas aún por cicatrizar. Con Enriqueta Rodríguez, y Francisco Rocasolano, vivió Letizia Ortiz mientras cursaba los estudios de Bachillerato en el Institutito Ramiro de Maeztu, Madrid (1987).
 
Muy discreta, siempre evitó hablar de su nieta como miembro de la Casa Real. Así lo demuestran sus palabras: "Será importante para ella pero yo quiero que nos dejen tranquilos", apuntaba. Así, pocas veces, a excepción de los actores familiares que celebraban juntos en público, vimos a Enriqueta en los medios de comunicación.
Orgullosa de su nieta, la defendió a capa y espada puntualizando en más de una ocasión que "ella siempre ha tenido al cabeza muy bien amueblada". Añadía, además, que jamás tuvo dudas de que iba a llegar lejos. "Desde que nació parecía que iba a mandar en el mundo". El mundo no, pero sin duda, se ha convertido en la imagen indiscutible de la Casa Real Española.