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Fritzl estuvo seis años planeando el secuestro

La Policía Regional de la Baja Austria continúa analizando el zulo de 50 metros cuadrados donde Joseph Fritzl encerró a su hija Elisabeth y a tres de los hijos que nacieron de sus infectuosa relación. Las investigaciones revelan que Fritzl estuvo alrededor de seis años planeando el secuetro de su hija. Cuando ésta sólo tenía once años y ya había sido violada por su padre por primera vez, el pederasta solicitó los permisos necesarios para ampliar el sótano de su vivienda.
La policía austríaca trabaja duro para averiguar cómo han sido posibles los veinticuatro años de cautiverio que vivieron Elisabeth Fritzl y sus tres hijos fruto del más espantoso incesto. Los agentes han llegado a contar hasta ocho pesadas puertas que hay que abrir para poder acceder al zulo. Tres de ellas sólo se abren a través de un complicado sistema electrónico. Detrás de una de las puertas se han encontrado montones de cables y tuberías, por lo que la hipótesis del sistema de gas que Fritl había preparado para matar a la familia en caso de huída aún no es descartable.
La celda comenzó siendo una simple habitación. Con todos los permisos municipales necesarios en su mano, Fritl comenzó a construir en 1984 un espaciode 35 metros cuadrados donde más tarde encerraría y violaría repetidamente a su hija Elisabeth. Después de nueve años tuvo que construir una nueva habitación debido a la llegada de los bástagos. Según la policía, el zulo no tiene ningún sistema de ventilación visible. Si existe, aún no lo han encontrado, por lo que suponen que puede estar apagado o estropeado. Las dificultades para respirar se hacen evidentes y los agentes tienen que tomar el aire cada hora para poder seguir trabajando. Tampoco hay ningún acceso de luz. El jefe de la policía, Franz Polzer,ha confirmado que fue la propia Elisabeth quién le rogó a su padre que les proporcionara vitaminas B y D a ella y a sus hijos para poder sobrevivir. También le pidió una lámpara de luz ultravioleta para compensar la falta de luz. La inteligencia de Elisabeth ha hecho posible que su familia- a excepción del uno de los hijos- haya podido subsistir a tal tortura.
La familia recupera la salud
Las persianas del hospital clínico se van subiendo poco a poco. Las víctimas del "monstruo de Amstetten" poco a poco se van acostumbrando a la luz natural. Elisabeth y su madre, Rose Mary, preparan la comida y los niños hacen sus camas para ir recuperando de alguna forma la vida cotidiana. Pero el cerebro no olvida. Stefan, de dieciocho años, ha pedido que le lleven al hospital la pecera que un día le regaló su padre, probablemente porque necesita aferrarse a un objeto conocido. A Félix, el más pequeño de todos, le han llevado también un oso de peluche. Mientras, Kerstin continúa en la UCI en estado grave aunque los médicos dicen que puede mejorar.
Casos relacionados
 La tragedia de Amstetten no es en absoluto un caso aislado. Otro austríaco, Wolfang Priklopil, fue el autor de otro prolongado secuestro. Después de ocho años de cautiverio,  la joven Natasha Kampusch consiguó escapar de su encierro y Priklopil terminó suicidándose. Al conocer el caso de Fritzl, Natasha le a ofrecido a Elisabeth su apoyo incondicional. Por el momento, aún no se ha producido ningun encuentro entre ambas.