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Isabella sufrió abusos por parte de su padrastro

Isabella quiere denunciar la historia de su vida. Sabe que ya han pasado muchos años, pero le puede la rabia cuando ve, cada día, noticias de malos tratos y abusos sexuales a mujeres en todo el mundo. Con tan sólo ochos años empezó a sufrir violaciones por parte del marido de su madre, al que ella consideraba su padre, porque le concoció a los cuatro años. Tras sufrir un aborto natural a los quince años de edad y quedarse  embarazada a los diecisiete decidió marcharse de casa y denunciar la situación.
Todo empezó a los cuatro años siguientes del matrimonio de su madre con un hombre. Isabelle tiene cuatro hermanos más, dos varones y una mujer. Dice que eran una familia ejemplar. Una familia numerosa con cinco niños muy bien educado y un matrimonio que se amaba. Tras cuatro años de matrimonio (cuando Isabelle tenía ocho años), su padrastro empezó abusar de Isabella de forma esporádica, aunque con el tiempo los abusos se convertirían en el pan nuestro de cada día y, además, también abusaba de su hermana, aunque esto no los sabían entre ellas. La persona que propinaba los abusos a las dos niñas de la casa prohibía que tuviesen relaciones normales con otras niños por miedo acontar lo que pasaba. Isabella afirma que ella lo veía como un secreto con su 'papá', juegos que tenían porque se querían mucho.
El tiempo fue pasando y la víctima (aunque confiesa no sentirse como tal) empezó a darse cuenta de la situación. Tenía miedo a hablar por las continuas amenazas de su padre y sobre todo, declara conmovida, porque su madre estaba locamente enamorada de su padrastro y, además, estaba al margen de lo que ocurría en su misma casa. No se podía imaginar lo que su marido estaba haciendo con sus hijas. Cuando Isabella cumplió los quince años se quedó embarazada, por culpa de una caida sufrió un aborto natural y perdió el niño. Su madre siguió sin enterarse de nada. Dos años más tarde, con diecisiete años, volvió a quedarse embarazada y está vez lo tuvo. Pero antes, decidió plantar cara a al problema y marcharse de casa, aunque la situación no era nada fácil.1
La huída
Un amigo íntimo de Isabella la cobijó en su casa. Su padrastro, tras continuas amenzas (a punta de pistola) y persecuciones, le pedía que volviera. Isabella, por fin, se decidió: denunció al hombre que le ha arruinado la vida, perono fue a la cárcel. La madre se enteró de lo que había estado pasando durante diez años y lo peor de todo, también fue consciente de que su otra hija había pasado por lo mismo. Esta vez, su marido sí tuvo que cumplir condena.
Isabella, con el tiempo, rehízo su vida, crió a su hijo, que en la actualidad cuenta con veintisiete años, y logró ser feliz. Además tuvo el valor suficiente para contarle a su hijo, cuando sólo tenía trece años, la historia de su vida: su verdadero padre era su abuelo.
Ahora, después de tanto tiempo, ha querido contar en 'El programa de Ana Rosa' lo sucedido para que la Justicia haga algo, porque los casos de abusos sexuales se repiten cada día en nuestra sociedad. Isabella lo tiene muy claro y afirma: "La Justicia no está preparada para afrontar los abusos de menores".