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Ortega Cano: "Siempre supe que se cumpliría la voluntad de Rocío Jurado"

Con una sonrisa de oreja a oreja. Así se muestra Ortega Cano en el reportaje. La misma cara que lucían este martes el matador, Rocío Carrasco y Amador y Gloria Mohedano. Por fin la familia de la fallecida Rocío Jurado llegaba a un acuerdo sobre la herencia de la tonadillera y la polémica finca de 'Los Naranjos', pasaba por fin a manos sus hermanos, como así había querido Rocío.
El martes daba la noticia Rosa Benito en el plató de Sálvame, quien aseguraba: "Por fin hoy se ha cumplido la voluntad de Rocío". Ella y su marido respiran tranquilos después de haber "sido injustamente tratados por la prensa". "Decía que queríamos más y que queríamos la herencia y no queríamos pagar", contó.
Mientras, Amador Mohedano, quien podría ser el próximo concursante de 'Supervivientes', ha asegurado a las cámaras del programa que "aquí ya se queda todo igualado como Rocío quería. Rocío decía que la finca era la mitad para Gloria y la mitad, para Amador Mohedano".
La que no ha querido hablar sin embargo ha sido la hija de la tonadillera, Rocío Carrasco. Aunque sí lo ha hecho con la revista 'Diez Minutos'. Allí se ha mostrado muy satisfecha por haberse cumplido la voluntad de su madre. 
Ortega Cano, satisfecho
Cuatro años han tardado en llegar a un acuerdo sobre este punto de la herencia. Según ha explicado Beatriz Cortázar en 'El programa de Ana Rosa', el problema estaba en que "el albacea calculaba tres millones de euros, y a día de hoy es una finca de secano y rústica que cuesta 190.000 euros según la Junta de Andalucía". Beatriz ha insistido en que hay que tener en cuenta "cuando Rocío hizo el testamento".
Con todo arreglado, Ortega Cano (siempre neutral) asegura en 'Diez Minutos' que está muy satisfecho: "Rocío, en temas de herencia, pensó en su familia y en sus hijos; sabía que yo tenía mi vida resuelta". Ortega asegura que ha aprendido a vivir con el dolor tras la muerte de su mujer, cuyo cuarto aniversario se conmemora el próximo 1 de junio.
"Yo dije en su día que respetaba la voluntad de Rocío en su testamento y siempre supe que se cumpliría su voluntad. Ella sabía que yo tenía mi vida resuelta y sé que no me voy a morir de hambre y que voy a hacer muchas cosas", cuenta a la revista. "Dios me ha dado suerte de encontrar cosas en mi profesión y ella pensó más en su familia y en sus hijos".
La despedida de los ruedos
A Ortega, que vive feliz en la 'Yerbabuena' con Gloria Camila y José Fernando, los dos hijos menores de origen Colombiano que adoptó en 1999 con Rocío Jurado, sólo le quita el sueño no poder despedirse de los ruedos como cree que se merece. El torero siente que los empresarios le han dejado de lado.
"Me siento olvidado. No me siento bien. He tenido una trayectoria muy regular, siempre he sido una persona formal y soy amigo de todos los apoderados que he tenido, pero he anunciado que esta temporada es la definitiva y me tienen olvidado", cuenta el torero.
De momento no tienen ninguna corrida firmada, aunque lo dice asegurando que no tiene problemas de dinero. "No estoy pidiendo contratos para poder comer, ya que me puedo permitir el lujo de no torear más, pero es afición y respeto", reclama.
'La Yerbabuena', lugar de peregrinaje
Con su despedida de los ruedos en camino, Ortega Cano se dedica a su nueva faceta como regente de la 'Yerbabuena', que ha abierto al público. "Rocío estaba muy ilusionada preparando el proyecto de que viniese gente a visitar la finca y a conocer el mundo del toro, pero vino la enfermedad y se paró todo. Cuando yo ya he podido sobreponerme para estar pendiente de todo, lo voy terminando. Ahora, vienen grupos de gente a pasar el día". Sin ir más lejos la semana pasada cuenta que 1.100 personas visitaron la finca.
José, que asegura que estuvo dos años sin poder ver una foto de Rocío Jurado, está encantado de vivir en el campo. "Aquí disfruto de mi tranquilidad y de mi paz. Mis hijos vienen del colegio y compartimos cómo va los estudios. No me siento solo. Además estoy entrenando mucho y toreando festivales", cuenta.
Los amores de Ortega Cano
José Fernando y Gloria Camila (de 17 y 14 años respectivamente) son su mayor ilusión. La pequeña, quien aparece con él en la revista, ha heredado el gusto por el arte de sus padres: "Toca el piano, está estudiando solfeo y es una niña muy sensible, que se gana a todo el mundo". Mientras José Fernando,que está haciendo un curso de informática en Madrid, es "más callado, pero tiene una profundidad muy grande. Se preocupa por todo lo mío muchísimo, desde cómo me encuentro físicamente a qué estoy haciendo en cada momento".
Del amor, el torero no tiene noticias que dar. Rocío ha sido la mujer de su vida y no ve fácil encontrar alguien que la sustituya. "Rocío me dejó un vacío muy grante y aún no he sido capaz de encontrar a una persona que sea capaz de llenar un huequito. Es difícil; yo creo que va a ser imposible que yo vuelva a casarme", asegura.