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Pablo Ibar, un español en el corredor de la muerte

Tras su tercer juicio, en mayo de 2000, Pablo Ibar fue condenado culpable, de tres cargos de homicidio en primer grado, y de cargos de robo, robo a mano armada, e intento de robo a mano armada. Ahora va a ser defendido por un nuevo abogado y sus esperanzas de salir de la cárcel aún permanecen vivas.
Estos cargos se producen a consecuencia de tres homicidios que se produjeron en Broward County, Florida, en 1994, cuando el dueño de un bar, Butch Casey, y dos mujeres que le acompañaban fueron asesinados por disparos de arma de fuego. Pablo, que declaró ser inocente, basó su defensa en una identificación errónea de su persona, una completa falta de pruebas físicas que lo vincularan con esos crímenes y el hecho de que disponía de coartada, ya que se encontraba con su novia, con la que se casó posteriormente.
La principal prueba contra Pablo Ibar aportada por la acusación fueron imágenes de video procedentes de una cámara oculta de vigilancia. Finalmente, con las votaciones del jurado, el juez decidió imponerle a Pablo Ibar la condena a muerte. Sin embargo, el vídeo no estaba nada nítido y no existen más pruebas físicas ni se encontraron huellas dactilares en el lugar de los hechos.
El primer juicio terminó en juicio nulo al no lograr el jurado llegar a un veredicto, ya que no pudieron concluir que el hombre que sale en el video fuera Pablo Ibar.
El curso del segundo juicio concluyó precipitadamente sin llegar a un veredicto cuando el abogado de oficio de Pablo fue detenido por un episodio de violencia doméstica, en el que presuntamente agredió a una mujer embarazada.
En su revisión de la condena y del juicio de Pablo Ibar, el Tribunal Supremo de Florida criticó la forma en que se realizó el juicio al no haber admitido los testimonios de varios testigos. No obstante confirmó la culpabilidad de Pablo así como su sentencia de muerte. En la actualidad Pablo Ibar va a ser defendido por un abogado de garantías. Además, su familia ha contratado los servicios de un experto en peritaje facial.
Pablo siempre ha negado su participación en el crimen por el que está condenado, incluso ante ofertas de penas menores a cambio de confesarse culpable.
La actual esposa de Pablo, Tanya, tenía 16 años de edad en el momento de producirse los hechos e iniciaba una relación con Pablo, desde que conoció la fecha exacta del crimen confiesa que esa noche Pablo estuvo con ella. Posteriormente Tanya se casó con Pablo y ha seguido fiel a él sabedora de su inocencia.