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Reencuentro inesperado

Mariposas revolotean en su estómago; escucha música celestial hasta en el trono en el que laboran sus posaderas; el más amargo sabor se vuelve dulce. A Eugenia Martínez de Irujo se la han clavado.
La flecha del amor ha atravesado su cuerpo. Le delatan los destellos de su mirada y la suavidad de su cutis; su semblante firme y la sonrisa de 'Maja vestida' que esconde un cuerpo al que da vida un pintor de esbelta figura y juventud eterna. Gonzalo Miró perfila con su pincel el corazón de la duquesa.
La dama de alta alcurnia y el caballero de lindes televisivas han pasado la página de sus desavenencias en la novela de sus vidas y se han rendido a la pasión. Fue en la noche del amor cuando todo ocurrió; San Valentín obró el milagro: cena romántica a la luz de los fluorescentes de un conocido restaurante de la capital, con flores que el lozano presentador pudiera haber regalado a su amada gracias a la oportuna aparición de algún moderno guerrero de Xian. Rosas de colores a un euro. ¿Sería esa la estampa? Sólo lo saben ellos, el camarero y, de existir, el buen hombre que vendía los capullos abiertos. Y, por supuesto, los colaboradores del 'Programa de Ana Rosa'. ¿Cómo pueden estar tan informados? Pincha en el vídeo, que te lo cuentan.