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Stop a la silicona líquida

Un tratamiento de cirugía estética iba a hacer realidad su sueño: hacer desaparecer las arrugas de sus ojos. Sin embargo, meses después de someterse a una intervención quirúrgica, Adela Muñoz padece siliconoma y necrosis facial.
El testimonio de Adela Muñoz ha sido el punto de partida para que el equipo de investigación del programa se pusiera tras la pista del empleo ilegal de la silicona líquida en España. Un trabajo que ha servido para sacar a la luz los efectos adversos del uso de sustancias no permitidas en las operaciones de cirugía estética. Un uso indebido que esta provocando más casos como el de Adela.
En otras ocasiones han salido a la luz los centros clandestinos de cirugía estética pero, en esta ocasión Adela acudió a una clínica madrileña que aparentemente contaba con todas las garantías médicas necesarias y que contaba con un supuesto cirujano acreditado por una larga trayectoria profesional.  Sin embargo, El facultativo que la intervino utilizó silicona líquida, un producto prohibido en España desde 1973 debido a sus peligrosos efectos secundarios.
 
El testimonio de Adela
 
Adela acudió para realizarse un tratamiento para mejorar la piel, en ningún momento para realizarse ningún relleno. Ante su deseo el médico le recomendó un tratamiento basado en agua que no tenía ningún tipo de efecto secundario y que proporcionaba unos estupendos resultados. Sin embargo, desde aquel momento Adela ha sufrido continuas depresiones e hinchazones en el rostro. Unas consecuencias que le han llevado en más de una ocasión a tener que acudir a los servicios de urgencias y tener que seguir tratamientos alternativos para solucionar su problema.
 
Ante los efectos desastrosos del tratamiento Adela acudió de nuevo al cirujano en busca de una solución y aunque ella nunca había querido infiltrarse nada, el cirujano le dijo que rellenar los huecos era la única solución. Y aunque Adela, en una de sus intervenciones llegó a ver cómo al médico se le caía al suelo una botella de agua llena de silicona líquida, el miedo le hizo negar la realidad.
 
En busca de explicaciones
 
El equipo de Ana Rosa decidió acudir al cirujano, junto a Adela,  a buscar una respuesta. Ante las preguntas de su paciente, el médico no tardó demasiado en ponerse nervioso y confesar que no le había inyectado Acuamid y que además, de no estar del todo seguro en la fecha de caducidad del supuesto Acuamid que le había introducido, terminó confesando que le había inyectado unas pequeñas cantidades de una especie de biopolímero (silicona líquida) en el rostro.Un producto totalmente ilegal que asegura que se usa hasta en las peluquerías.
 
Unos días después, tratando de evitar la denuncia de Adela, el cirujano aceptó una segunda visita y en esta ocasión con la compañía de otro cirujano plástico. El cirujano aceptó abiertamente que le había inyectado una sustancia prohibida y que era algo habitual en el mundo de la cirugía. ¿Cómo es posible? ¿Qué se puede hacer en un caso cómo éste?
 
La denuncia al laboratorio
 
'El programa de Ana Rosa' ha querido ir más allá en su investigación y mostrará una segunda parte del reportaje en la cual se denunciará al laboratorio que suministró la silicona líquida a la clínica madrileña en la que Adela Muñoz fue intervenida. Tras infiltrarse en el laboratorio, el equipo de investigación del programa ha grabado imágenes que demuestran su implicación en el caso, así como las explicaciones de uno de los máximos responsables de la compañía.
 

Javier Rizzo, la opinión de un experto cirujano

Junto al conmovedor testimonio de la propia víctima, el experto cirujano plástico Javier Rizzo, nos confirmó que la silicona líquida está completamente prohibida ya que tiene riesgos de migración a otros órganos del cuerpo. Además, ha querido defender a los médicos registrados asegurando que casi nadie pone silicona líquida por lo que la gente puede estar tranquila. "Si hay una clínica que pone silicona líquida, que la cierren".

Posibles Secuelas

Aunque su vida no corre peligro, ya que la cantidad que le han inyectado es muy pequeña, el daño moral y psicológico es muy difícil de superar y más cuando cada dos por tres, Adela tiene que acudir a un servicio de Urgencias con depresiones o hinchazones en la cara temiendo que su cuerpo rechace la sustancia y le provoque mayores consecuencias.