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"Vivo asustada y mirando siempre hacia atrás"

El caso de María es solo uno más de los innumerables ejemplos de violencia de género en España. Ella denunció a su marido hace tres años. Desde entonces, cinco violaciones de la orden de alejamiento le han obligado a cambiarse de residencia, junto con sus dos hijos. Ahora, vive infundida en el miedo a expensas del próximo juicio que determine el ingreso en prisión de su maltratador.
“Vivo asustada, mirando hacia atrás cuando voy en el coche , esto no puede ser. Llegará un momento en el que no voy a poder soportarlo”, decía María esta mañana en ‘El Programa de Ana Rosa’. Su infierno particular comenzó tan pronto como su matrimonio, pero se fue agravando con el paso de los años. “El maltrato psíquico comenzó desde el primer momento, lo que pasa es que cuando una es jovencilla lo tomas de otra manera. A los cinco o seis años de estar con él, llegó el tema de las manos”, contaba emocionada María.
Cansada de esa insostenible situación decidió divorciarse de su marido y denunciarle. Pero la orden de alejamiento dictaminada por el juez fue violada por éste en cinco ocasiones, una de las cuales le valió ocho meses de prisión. Ahora, y a pesar de que el fiscal recomendó prisión provisional, el maltratador está nuevamente en libertad. “Le dejan irse a su casa para que este fin de semana haga conmigo lo que quiera”, decía en 'AR'.
María incluso se ha llegado a cambiar de residencia por miedo, pero su exmarido ha conseguido localizarla. Esta es la situación que le ha conducido a acudir al Programa para lanzar un mensaje a la justicia y poner voz a una situación que sufren muchas otras caras anónimas. “El proceso para encarcelarle se dilata y se dilata y no termina nunca. El mes que viene es el juicio, y estoy segura de que algo se inventará para aplazarlo y se lo permitirán”, contaba María en ‘AR’.
El problema esencial radica, para la afectada, en la lentitud del proceso judicial, así como en los cambios de juez a la hora de dictaminar la sentencia definitiva. “Tenían que hacer el proceso más corto, porque llega un momento en el que las víctimas no podemos soportarlo”.