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Yolanda: "Cuca también se puso su támpax con las cerillas"

Ya sin nada que perder, Yolanda se ha sincerado en el sofá de Ana Rosa. Parece liviana, segura. "Ni toso, ni estornudo, ni tengo mucosidades, estoy como limpia por dentro... pero está siendo duro aterrizar en la realidad", aseguraba la bailarina y esposa del bailaor Amargo, con quien tiene dos hijos. 
Críticas contra Maite
Los colaboradores han ido directos a preguntarle sobre sus palabras al ser expulsada a las puertas de la gran final. En ellas decía que Maite "no se merecía estar entre los tres finalistas" y la tachaba de poco trabajadora y de "ni-chicha-ni-limoná". Lecquio definía los piropos como "una salida deplorable, cargada de odio y sin deportividad".
Yolanda, con calma, no ha perdido la oportunidad de matizarse. "Maite, como persona es una gran persona, pero como concursante no lo fue tanto. Sentí una mezcla de emociones juntas al ver que era el final y me pareció injusto", sentenciaba.
Tampax, orificios y fuego
Otro tema polémico al que también se ha referido fue el fuego, desde el principio creado de forma fraudulenta. La superviviente admitió que "todas llevábamos cerillas metidas dentro, recubiertas de plástico para que quedasen aisladas y luego introducidas en un tampax".
"¿Y Cuca, que nunca lo ha querido confesar?", le preguntaban los colaboradores. "Y Cuca", insistía Yolanda, "Cuca también se puso su tampax". "¿Y es verdad que Escassi llevaba un mechero en el culo?", remataban los colaboradores en un redoble. "No", bajaba la intensidad Yolanda, "eso ya no, Escassi no".
"No me arrepiento de nada, vengo como nueva, con subidón. Por la calle me dicen que soy ganadora y me siento feliz", concluía Yolanda antes de montarse en una tabla de surf que el equipo le tenía preparada como última prueba de superviviencia.