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Se alquila habitación a cambio de sexo

El equipo de investigación de 'Ana Rosa' ha investigado una práctica de alquiler más habitual de lo que pódría pensarse a priori: el alquiler de habitaciones a cambio de sexo. Y hay opciones de todo tipo. Gente que sólo quiere relaciones los fines de semana, que prefieren sexo oral o parejas con los que practicar sexo indistintamente.
Los anuncios pueden encontrarse en Internet. Llamas a un teléfono, escribes un e-mail y preferiblemente envías una fotografía. Luego llega la cita en directo y el análisis de las condiciones. Contra todo pronóstico hay todo un abanico de posibilidades y así lo han averiguado en 'El programa de Ana Rosa', que han emitido varias 'negociaciones' que han simulado.
Periodista (P): Cuéntame las condiciones
Arrendador 1 (A1): Las que venían en el anuncio. Aquí no hay nada raro en plan ilegal.
P: ¿Tú por qué haces esto?
A1: Porque no me hace falta el dinero y me aburrí de andar ligando por ahí... no me hace gracia ya.
P: ¿Pero por que tienes problemas para ligar?
A1: En Madrid, sí.
A1: Se hace bien a alguien que no se lo pueda pagar ... si hay gente que está dispuesta... pues mira.
P: ¿Cuáles serían entonces las condiciones?
A1: Con la mano, con la boca... Dos o tres veces a la semana. Lo que más, más, con la boca.
P: ¿Y eso incluiría también los gastos de la casa?
A1: Sí, sí. Hay internet, ADSL, teléfono, llamadas nacionales gratis...
Según la investigación, los propetarios de la vivienda son hombres que rondan la treintena, que son arquitectos o informáticos y que, o no tienen tiempo, o no les apetece salir a ligar. No quieren más que sexo, sin implicación emocional y sin necesidad de pedir explicaciones.
Arrendador 2 (A2): Yo tengo una habitación matrimonial. Yo no te voy a cobrar, obviamente. De acá no tiene que nacer nada. Si en algún momento uno se confunde, lo charlamos. No quiero una relación.
P: Sexo y punto.
A2: Simplificado, sí.
P: ¿Por qué haces esto?
A2: Porque quiero sexo, sin joder a nadie. Que no quiero rollos y que simplemente quiero llegar y echar un polvo, una vez cada tanto. 
P: Por escrito no tendríamos nada.
A2: No. Esto no es un contrato de alquiler.
P: ¿Los gastos de la casa estarían incluidos?
A2: Sí, eso sí.
Las instrucciones, además, son de lo más precisas.
P: ¿Cuántas veces tenemos que hacerlo a la semana?
A2: Mira, como mucho cuatro.
P: ¿Y como mínimo?
A2: Como mínimo puede ser cero porque estoy muy cansado. No vamos a salir de los tradicional. Sexo básico, sexo oral. No va a haber sado, no me interesa, no me gusta. Sí, me gustaría, en lo medida que te salga, que fueras lo más cariñoso posible.
P: ¿Y la inciativa?
A2: De los dos. Para mi la vida sexual es muy importante (...) El sexo anal me gusta. Un 69, lo hacemos, ya está, lo pasamos bien y punto. Me gusta hacerle el sexo oral a las mujeres. Tengo que estar segura de que vos también estais sana.
Unos testimonios que, para muchos, serán del todo inesperados.