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Un bebé sufre 27 mordiscos en una guardería

El pasado 3 de octubre fue un duro día para Blanca y Ángel. Acudieron a recoger a su hijo Javier, de 12 meses, a la guardería 'Puffi' en la localidad madrileña de Fuenlabrada. Su sorpresa fue enorme cuando comprobaron que su pequeño tenía 27 mordiscos y golpes por todo el cuerpo.
La cuidadora se había ausentado un momento para preparar el biberón y había dejado a los bebés solos. Al llegar los padres a recoger a su hijo, las dos directoras les dijeron que aguardasen porque tenían una noticia que darles. Según cuenta Ángel "nos dijeron que levantáramos la camiseta a mi hijo y nos señaló a un niño de dos años como el culpable de los mordiscos".
Al decir a las vigilantes que iban a llevar al bebé al hospital, les 'aconsejaron' a los padres diciéndoles que "no le lleváramos porque nos iban a investigar". Los padres hicieron oídos sordos y llevaron al pequeño al médico y después, presentaron la denuncia pertinente a la Policía.
Los padres al ver que habían pasado los meses y que no se ha había nada en contra de la guardería, han decidido denunciar los hechos públicamente. Según cuentan, el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid "se pasan la pelota a uno y otro tejado". Ángel y Blanca han decidido batallar hasta el final hasta que consigan cerrar el centro. Esta obsesión ha llegado a tal punto que la madre ha sufrido depresión ya que "me siento culpable de lo que le ha pasado a mi hijo". Se basa en que les habían hablado mal de la guardería, pero por motivos económicos no podían permitirse algo mejor. Blanca se lamenta diciendo que  "tenía que haber llevado a mi hijo a otro sitio".
Por otro lado, la cuidadora de la guardería ha pedido perdón públicamente a través de 'Telecinco'. Pero las disculpas no son lo que quieren los padres ya quepiden que se investigue el centro porque conviven "niños de hasta 11 años, están todos mezclados en dos aulas".
En esta guardería ya ocurrió un hecho estremecedor hace diez años. Falleció un bebé de tres meses y medio después de que una cuidadora le diera el biberón. El médico forense realizó la autopsia al pequeño y determinó que murió de asfixia. El padre cuenta que no pudieron hacer nada por falta de pruebas y que finalmente el centro les pagó una indemnización.