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"Un día Güiza se levantó y ya no era el mismo"

Cuando toda España celebraba la victoria histórica de la selección en la Eurocopa, Nuria Bermúdez pasaba los peores momentos de su vida. Perdía a sus gemelos. Y después vino lo peor. De pronto, cuando Güiza se fue a Turquía descubrió una nueva vida. Una, al menos, en la que ella ya no tenía cabida.
Ana Rosa Quintana: Te has recuperado, te quedaste más delgada
Me quedé en 48 kilos. Por estrés postraumático después de una etapa difícil.
AR: Cuando venía la selección era un momento de euforia, llegaste al restaurante y te fuiste corriendo porque te encontraste indispuesta... perdiste los mellizos ¿fue el principio del fin?
El mellizo lo pierdo el día antes de la final. En la celebración pierdo el segundo. No pude hablar con Dani. Me recupero en principio con Dani. Voy a Estambul a montar la casa. Estaba todo bien. Pero un día Dani se despertó y era otra persona.
AR: Se le subió el éxito a la cabeza
No supo asimilar el éxito y no asimilará el fracaso. Tiene malas amistades, como los futbolistas son los que pagan, siempre tienen mala gente detrás riéndole las gracias
AR: No hubo señal de alarma ni bronca?
Jamás por nosotros. Sólo por terceras personas. Mi vida era feliz, un cuento de hadas. Y todo dio una vuelta de repente. Y mi mayor pesadilla no fue la ruptura, sino la de ahora, que me quiere quitar la casa a mí y a su hijo, quitarme un coche a mí, que he puesto dinero en él, y comprarle uno a su nueva novia.
AR: ¿Crees que se ha cruzado otra persona?
Fue Dani, se dio cuenta de que su vida sin mí era mejor y dejó de llamarnos.
AR: ¿Qué relación tiene con vuestro hijo?
Ninguna.
AR: La madre dice que tú eres una aprovechada
No entiendo por qué. Cuando jugaba en el Getafe, tenía el suegro embargado, andaba pagando hipotecas de su matrimonio anterior, y no llegábamos a fin de mes. Siempre me he preocupado de su dinero pero para que lo invirtiera. Era el futuro de sus hijos.
Algo tendrás del dinero de sus fichajes como representante. Todo está a nombre suyo. Cuatro casas, coches... yo era la mujer de la casa, pensaba en el dinero para la casa.
AR: ¿Y te has quedado sin medio de vida?
Sí, porque no quería que tuviese relación con otros hombres. Además, ahora cuanto más comentarios oigo de él y de este mundo menos me apetece...
¿Cuántas casas tiene Dani?
Cuatro. En España. La de Mallorca ha cambiado la cerradura con mis pertenencias dentro.
AR: Pero la casa donde vivís ahora es el domicilio de tu hijo
AR: ¿Hay algún acuerdo?
Nada. No quiere sentarse a hablar conmigo. Ni con los abogados. Es un tío que no ha querido siquiera decirme que no quiere estar conmigo. Habla más con los periodistas que conmigo.
AR: ¿Con su madre tenías buena relación?
No. Una relación cordial, porque mis padres me han enseñado a tener buenas relaciones básicas y cordiales. Pero esta mujer es como es, marcaba el territorio...
AR: ¿Te sigue doliendo?
Yo le voy a querer siempre, es el padre de mi hijo
AR: Eso es un poco raro... si te quiere echar... es contradictorio
Si quiere ver a su hijo sólo tiene que descolgar el teléfono y no lo hace. Y su hijo quiere verlo. Yo nunca he hablado mal de él. Y desde el dolor que yo siento por su actitud.
AR: Tú en un principio tuviste una actitud un poco reticente con su ex, pero ahora coincidís
Es que lo conocemos tan bien... y sabemos que sus hijos no deben quedarse sin su hermano.
AR: Es lo mismo que me ha pasado a mí, dijo
Cierto. Hemos vivido a esta suegra amenazante, con órdenes de alejamiento.
AR: La suegra tampoco ve a los nietos
No, sólo me llamó para amenazarme por no haber cogido las cosas de Turquía.
AR: ¿Él cuándo la conoce?
Él conoce a esta chica la primera vez que sale por España en diciembre.
AR: ¿Por qué ese desapego con los hijos, tanto el tuyo como el de su primera mujer?
No lo entiendo. No puedes ver a tus hijos, pero intentas llevar una relación con su madre. Yo quiero ser su amiga. Si no la mejor, una de las mejores.
AR: ¿Qué pasa con la madre, le impide?
Jamás será feliz con una mujer. Su madre hará lo imposible para que no pueda. Le ha comprado dos casas a la madre y a su hijo le quiere echar de la única en la que puede vivir.
AR: ¿Y los abogados?
Yo ya he contratado una para que hable con los que él designe. Me gustaría saber hasta qué punto va a colaborar.
AR: ¿Qué queda de ti, de cuando eras deslenguada, liberada...?
No sé si queda algo. De todo esto está surgiendo una Nuria que a mí personalmente me asusta, porque el día que me enfade no sé lo que va a salir.