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"Él no la empujó con sus manos, pero sí la llevó hasta allí"

El pasado ocho de abril, El Juzgado de lo Penal número 3 de Móstoles tenía que juzgar a un agente de la Guardia Civil acusado de dos delitos de abuso sexual cometidos contra sus dos hijas, una de las cuales no pudo soportarlo y se suicidó arrojándose a las vías de Metro. Su nombre era Patricia, y en el momento de su muerte, a las 17 años de edad, llevaba otros diez sufriendo abusos continuados. Su madre Rosa y una amiga de la víctima han estado en 'AR' para, a través de un emotivo testimonio, exigir un incremento de las penas en los casos de abusos a menores.
Los abusos comenzaron cuando Patricia tenía diez años. Pasaron siete hasta que ella se decidió a contarlo en una reunión familiar porque sospechaba que su hermana pequeña, entonces de cinco años, estaba sufriendo el mismo calvario de su propio padre, que ahora cuenta con 42. Nada hacía sospechar a la familia ni amigos de tal situación. "Éramos una familia normal. Te puedo decir que si yo hubiera sospechado alguna vez de algo, esto no hubiese ocurrido jamás", contaba la madre de la víctima en 'AR'.
Quizá por ello, la primera reacción de Rosa fue no creer a su hija. Pero tras las respuestas dubitativas del entonces su marido, se dio cuenta de que Patricia decía la verdad. Fue entonces cuando la pareja se separó y el tema quedó en manos de la Justicia. "Todo aquello me vino como un jarro de agua fría. Hasta que conocí a mi abogada no supe bien qué hacer", afirmaba Rosa.
Pero la entereza demostrada por Patricia se derrumbó cuando supo que su hermana pequeña también sufría los abusos de su padrastro. "Ella, a raíz de que se enteró de lo de su hermana, cambió mucho, estaba muy hundida", contaba en 'AR' una amiga de la fallecida.
En su entorno amistoso tampoco existían sospechas de que algo semejante le pudiese estar sucediendo a su amiga. "No sospechábamos nada, simplemente que le caía mal, era su padrastro, tampoco era algo tan raro. Estaba claro que algo le tenía que pasar, pero no te imaginas que es eso", lamentaban sus amigos. Y mucho menos de que acabaría por quitarse la vida. "Él no la empujó con sus manos, pero sí la llevó hasta allí", contaba emocionada la madre de Patricia.
Una autopsia pericial psicológica, procedimiento consistente en la recolección de datos que permiten reconstruir el perfil psicológico y el estado mental de la víctima, demostró que la joven sufría disociaciones "Ella veía imágenes, alucinaciones provocadas por los abusos". Posiblemente en el momento de su suicidio estaba sufriendo una, que desembocó en un deseo de huir de la realidad.
Una pena insuficiente
La asociación Asistencia a Mujeres Víctimas de Agresiones Sexuales, que ejerce la acusación particular en nombre de la víctima, ha solicita un total de seis años de prisión, tres por los abusos cometidos a cada una de las niñas. Además, ha reclamado al acusado que indemnice con 20.000 euros a la hija que sobrevivió al drama, la menor y de la que sí es padre biológico.
Sin embargo, el abogado de la defensa ha solicitado que sólo sean tres, pues los abusos a la hija pequeña no han sido demostrados ni tampoco reconocidos por el acusado. Y mientras el juicio no se celebra, este guardia civil en baja por depresión, permanece en libertad.
"Mi hija me da la fuerza, y a través de mi hija todos sus amigos. El suicidio de mi hija no fue una locura adolescente. Tiene que haber penas más duras, y que se cumplan las penas. Y tienen que haber centros especializados para que estas personas consigan rehabilitarse", demandaba la madre de Patricia.
Ya en con los lectores de la web. Una opinión que hacía global a todos los compañeros de Patricia: "Pensamos que las leyes se pueden cambiar. Por ello, con esta escasa carta, intentamos con los pocos medios reunir a toda esa gente que sufre para demostrar que las leyes pueden cambiar, ser coherentes ante una situación que crece por instantes", decía la misiva enviada por Alejandro. Telecinco.es, en el blog 'Aquí cuentas tú', un amigo de la víctima, Alejandro San Martín Cebollero, compartía sus sentimientos y frustración por lo sucedido
Con el apoyo de estos amigos, los familiares de Patricia están trabajando para solicitar los permisos necesarios para poder manifestarse por las calles de Madrid y lograr que sus reivindicaciones "lleguen a un sector más amplio de la sociedad". Por ello, desde 'El Programa de Ana Rosa', han querido lanzar un mensaje a todas aquellas personas que hayan vivido una situación similar para que se pongan en contacto con la familia. El objetivo: unir sus voces contra esta reprobable y más extendida de lo que parece, negligencia infantil.