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La historia de un asesino creativo y excepcional

Andrés Rabadán pasó de ser un joven normal de 20 años a convertirse en chico que mató a su padre con una ballesta. De esto hace ya 14 años y en todo ese tiempo no ha tenido ni un solo permiso. No ha vuelto a pisar la calle.
Un seis de febrero de 1994 fue un día crucial para Andrés Rabadán, cambiaría su vida por completo. Tras acabar de comer y discutir con su padre, decidió dirigirse a su cuarto para coger su arma medieval que se había comprado por Reyes. Tres fueron las flechas de la ballesta las que condujeron a la muerte a Marcial Rabadán, su padre. Al darse cuenta de lo que había hecho, el joven decidió entregarse a la policía de Palafolls.
Durante el juicio, el joven declaró que mató a su padre sin saber lo que hacía y que le quería. Unas voces en su cabeza fueron las culpables de hacerle actuar y asesinar a su progenitor. Aunque la primera flecha fue directa a la cabeza de su padre, las otras dos las disparó de manera consciente para que no sufriera.
Rabadán fue condenado a 20 años de internamiento en diversos módulos psiquiátricos en varias cárceles catalanas. De esos 20 años ya ha cumplido 14 y durante ellos ha logrado hacer multitud de cosas, además de dar un giro a su vida.
Su currículo delictivo ha sido muy completo:
- Un mes antes de matar a su padre hizo descarrilar tres trenes de cercanías pero sin ocasionar heridos.
- Ha intentado tres veces fugarse de la cárcel.
- Una vez intentó suicidarse.
- Se le amplió un año y medio extra la condena y 5 000 euros de multa por enviar, en 2004, una carta con amenazas a una enfermera de prisiones.
Pero Andrés Rabadán no solo ha realizado acciones negativas. Desde que ingresó en prisión ha escrito dos novelas: 'Historias desde la cárcel', publicada en 2003, y 'Cursillo Devi' que saldrá a la venta en otoño. En su obra ya publicada, consigue que el lector comprenda cómo se vive en la cárcel mediante sus experiencias personales. También ha expuesto, en varias ocasiones, dibujos realizados por él en los que se reflejan sus fantasmas personales.
Además se enamoró dentro de prisión y acabó casándose en 2003 con María del Carmen, una auxiliar de enfermería que trabajaba en la cárcel. Su vida ha sido una auténtica película y el director Bonaventura Durall se ha dado cuenta de ello. Así que la llevará al cine.
La infancia de Andrés Rabadán no fue nada fácil. Su madre Matilde Escobar se ahorcó en 1982 en su habitación y sus dos hermanos mayores se fueron de casa. El joven pasaba mucho tiempo solo. Ahora la Fiscalía de la Audiencia de Barcelona no pretende dar permiso alguno al 'asesino de la ballesta' porque presenta una "alto riesgo de conducta violenta en el futuro' a pesar de que los médicos han negado ese riesgo.