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Los niños, las víctimas silenciosas de la violencia de género

A un día de que se celebre el Día internacional contra la Violencia de Género, 'El programa de Ana Rosa', dedica un espacio a los niños, los grandes olvidados de esta lacra social. A través del testimonio de varios adolescentes y niños, Ana Rosa descubre las consecuencias de psicológicas para todos esos pequeños que viven desde su infancia situaciones de violencia dentro de su hogar.
Terrores nocturnos, ansiedad, episodios de agresividad . Esos son algunas de las consecuencias que sufren los niños que viven en un hogar en el que los malos tratos son su día a día. Sin embargo, son los grandes olvidados y muchas veces no son tenidos en cuenta por la ley de la violencia de género y en complicados procesos de divorcio, viéndose abocados a vivir con el progenitor causante de los malos tratos.
Este último es el caso de María, que vio como sus hijas pequeñas de 10 y 12 años tuvieron que marcharse a vivir con su padre el pasado mes de mayo y como su hija mayor, de 16, escribe cartas en vano a diversas instituciones para tratar de poner fin a esta situación.  "Ha llamado a muchas puertas, ha mandado su carta a muchas instituciones y. Le  han contestado que estaban en trámites y la piden que mande más información. Está desesperada. Le han arrancado a sus hermanas menores". no la han escuchado nunca
Sin embargo, a pesar de que su marido está condenado por malos tratos con una condena firme, la justicia le ha dado la guardia y custodia de las dos pequeñas después de que interpusiera varias demandas por incumplimiento en el régimen de visitas. "En un principio me dieron la custodia de las dos y había un régimen de visitas cada 15 días. Él no iba a recogerlas a casa porque tenía dos órdenes de alejamiento y mandaba a una tercera persona, que de lo único que se encargaba era de abrir la puerta y decir: "Hoy no me las das pues tienes otra denuncia". Las veces que han ido con su padre ha sido porque las he empujado pero ellas lo han vivido todo y, en cierta manera, han dejado de querer al padre."
Amparándose en la negativa de sus hijas a cumplir el régimen de visitas, el padre de las pequeñas interpuso 43 denuncias, lo que provocó que la custodia pasara a sus manos. Por supuesto, María no se ha quedado de brazos cruzados. Interpuso un recurso que no sirvió de nada y adjuntó un informe de un psicólogo que tampoco se tuvo en cuenta.
El 30 de mayo, María tuvo que entregar a sus hijas, hecho que considera injusto. "Esa sentencia no me ha condenado a mi, ha condenado a mis hijas". Dolida con la jueza que llevó el caso, la madre de las pequeñas ha explicado que no cabía ningún recurso pese a que su marido tenía también una orden de alejamiento de su hija mayor a la que pegó una paliza en una de sus visitas porque "le dio coraje ver que no estaba con él porque no quería".
Por último, María ha arremetido duramente contra la jueza que instruyó el caso y la acusado de amenazar a sus hijas. "Se las ha llevado la Guardia Civil y la dijo que si no quería subirse al coche la llevaría presa a la Guardia Civil."
Apoyando a María estaba en plató Pepa Horno, psicóloga y Responsable de protección y promoción de los derechos de la infancia en Save the Children, que ha apuntado que la vía judicial tiene un fin y hay casos, como el de María, en los que si se llega al límitie sin probar determinadas cosas ya no quedan más instancias al as que acudir
La repercusión de los malos tratos en los niños
Aunque cuando son muy pequeños son incapaces de explicar lo que ocurre en su entorno, los niños los asumen desde el comienzo. "Lo sienten y lo integran de forma normal e incluso esperan encontrar violencia en casa de sus amigos. A los siete u ocho años adquieren consciencia de lo que está viviendo y le ponen palabras. De 0 a 7 años es muy difícil que sean capaces de narrarlo", ha asegurado la psicóloga.
En cuanto a las medidas a tomar por parte de las instituciones para mejorar la seguridad de estos pequeños, Pepa Horno ha apuntado que es es imprescindible que se establezca una evaluación de los niños, que se les escuche. "Las medidas provisionales se ponen a las 72 horas y es inviable hacer una evaluación pero luego hay un mes más en el que se podría realizar pero no se está haciendo."
Tal y como se ha señalado hoy en la investigación de 'El programa de Ana Rosa' a través del testimonio de varios adolescentes, ellos son los grandes olvidados. "El terror es lo que te convierte en víctima. No necesitas que nadie de pegue una paliza para serlo", ha dicho Pepa Horno.
Las medidas que hay que tomar
Aunque hay mucho que hacer, Pepa Horno ha explicado dos pasos a seguir para mejorar la situación de los niños frente a violencia de génera en su hogar. "Hay que entender que los niños son víctimas de violencia y como tales hay que evaluarlos. Modificar el sistema de tal manera que la evaluación de los niños se introduzca sistemáticamente en los procesos para que siempre que se vaya a tomar una decisión que les afecte, al menos sepamos lo que piensan. Que les hagamos caso después o no es otra cosa pero que como mínimo sepamos lo que piensan, sienten y quieren."
En segundo lugar, ha dicho la psicóloga hay que dotar a los recursos que existen de programas específicos de atención a los niños. "A veces nos encontramos con que niños son conscientes de estar siendo víctimas de violencia y sus madres no. Alguien tendrá que atender a esos niños".
Por último, Pepa Horno ha manifestado una última necesidad. "Hay que diseñar recursos específicos psicológicos, terapeúticos educativos. Incluir algo tan básico como educadores varones en el sistema de protección a la mujer, para el que se contrataron básicamente mujeres. Para que tengan algún referente positivo de hombres, alguien les tiene que explicar que los hombres son tan buenos como las mujeres."