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"La mayor parte de los exorcismos defraudarían a la gente que los viera"

El padre Fortea en 'El Programa de Ana Rosa'TELECINCO.ES
El padre José Antonio Fortea es uno de los cinco exorcistas reconocidos por la Iglesia en España. Acaba de publicarse su libro 'Summa Daemoniaca' en el que narra todos lo secretos e historias de un exorcista en activo. Escépticos y creyentes, con la mente débil, abstenerse.
El padre Fortea no es un párroco cualquiera. Trabaja en su Iglesia, da sus misas pero, en sus ratos libres, se dedica a exorcizar a todo aquel que sospeche estar poseído por el demonio. Los signos son los mismos que tantas veces hemos escuchado en las películas: convulsiones, histeria... Tras el paroxismo la persona se queda inmóvil, relajada. "Sabemos que no es ninguna enfermedad porque la persona sana durante meses, e incluso años", explica el padre Fortea.
El exorcista debe orar durante horas para sacar al demonio del cuerpo. En ocasiones muy excepcionales, la persona afectada puede llegar a escupir clavos y a levitar. Existen testimonios de reconocidos exorcistas que han presenciado este tipo de reacciones.
 
José Antonio Fortea, consciente del escepticismo que despierta su profesión en la gente, puntualiza que "la Iglesia no cree que su imagen se vaya a ver beneficiada por los exorcismos". De hecho, recomienda que antes de pedir ayuda a un sacerdote, se dirijan a un médico o a un psiquiatra. Cuando la enfermedad no sana por los cauces habituales, se puede tratar de una posesión.
 
El periodista José Manuel Vidal ha sido testigo de un exorcismo practicado por José Antonio Fortea a una joven. Él no creía en el demonio, sí como símbolo, pero no como una realidad en peno siglo XXI. Sin embargo lo que presenció le dejó estupefacto. "Vi una lucha agónica entre el bien y el mal", explica, "durante dos horas y media el padre Fortea luchó contra algo que estaba en el cuerpo de la joven".
 
Pero, ¿quién puede ser víctima de un exorcismo? El padre Fortea explica que practicar la santería te expone a los espíritus. Cuando entras en contacto con ellos, aunque en un principio parezcan inofensivos y te concedan algo, siempre piden otra cosa a cambio. Incluso, a menudo pueden hacerse pasar por ángeles. "Los que hemos decidido hablar a los medios ha sido para advertir a la sociedad de que no debe meterse en el ocultismo".
 
Anneliese Michel: un caso insólito
Corrían loa años 60 cuando un terrible caso vio la luz. Una joven de 16 años de la región de Leiblfing, Alemania, comenzó a padecer extraños ataques que fueron diagnosticados como epilepsia. Pasaron algunos años en los que Anneliese confesó tener visiones demoníacas y escuchar voces. Ante el desconcierto de los médicos, sus padres consideraron que estaba poseída. Los ataques aumentaron y la joven enfermaba día a día. Finalmente, a los 23 años falleció. Sus padres y los dos párrocos que la trataron fueron condenados por negligencia, ya que en la autopsia se concluyó que Anneliese había muerto por desnutrición y deshidratación.
 
El padre Fortea, que conoce muy bien el caso, explica que los curas, noveles en temas de exorcismos, cometieron el error de no llevarla a un hospital al ver que el demonio impedía comer a la joven. "Sólo cuatro o cinco casos al año son realmente de posesión", la mayoría han pasado antes por especialistas, psiquiatras, asegura Fortea. "Yo prefiero que lleguen pocos casos a mí", sentencia el párroco. Decisión personal de cada uno es ya decidir si cree o no en el demonio.