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La polémica herencia de Rocío Jurado

Cuatro años después de la muerte de Rocío Jurado, la herencia de la más grande sigue sin repartirse en su totalidad y nuevos problemas podrían provocar la ruptura de la paz en la familia Mohedano, ya que existen algunas irregularidades en algunos bienes que se han legado a determinadas personas y que no han puesto a su nombre aún.
La herencia de Rocío Jurado sigue provocando más de un quebradero de cabeza a la familia Mohedano que podría iniciar un nuevo cisma en la familia ya que a día de hoy el reparto no se ha hecho y la liquidación sigue pendiente por problemas, que aunque no son graves y se podrán solucionar, impiden cerrar el tema de legado de Rocío Jurado.
Según ha revelado Paloma García Pelayo existen ciertas irregularidades en algunos bienes que se han legao a determinadas personas y que aún no están a su nombre, lo que impide que el reparto de la herencia se haga.
El testamento de Rocío Jurado
Poco después del fallecimiento de la cantante se conocían los detalles de su testamento, en el que se repartía cada una de sus posesiones entre sus tres hijos, su viudo y sus hermanos.
Según lo establecido por la Chipionera, el chalet de La Moraleja pasaba a manos de sus hijos Rocío Carrasco, Gloria Camila y José Fernando, recibiendo también la primogénita los derechos musicales de las canciones de su madre. E
Por otro lado, José Ortega Cano se quedaba con la Ganadería de la Finca La Yerbabuena, mientras que sus hermanos, Gloria y Amador, recibirían la casa de Chipiona y una nave industrial en San Sebastián de los Reyes.
Sin embargo, aún quedaba La Finca Los Naranjos, que provocarían la discordia en la familia.
La Finca Los Naranjos, el origen de la polémica
Pese a que Rocío Jurado dejó todo bien explicitado en su testamento, la albacea del mismo corrigió la parte correspondiente a La Finca Los Naranjos. Según la última voluntad de la Jurado, la finca, situada a las afueras de Chipiona, debía pasar a sus hermanos Gloria y Amador, voluntad que según la albacea no se ajustaría a la legalidad y consideró que esos terrenos debían repartirse también entre los tres hijos de la más grande para cumplir la legítima.
Este cambio en el testamento provocó la ruptura en la familia que se solucionó en  2007 gracias a un cambio en la tasación de la finca y la buena voluntad de Rocío Carrasco, que rehusó a esta parte de la herencia. Gracias a este acuerdo privado, en el que la única parte que no se ha tocado es la de los niños al ser menores de edad, se consiguió que los Mohedano firmaran finalmente la paz durante un periodo.
Sin embargo, nuevas tensiones en torno a la herencia podrían provocar una nueva batalla entre la familia.