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"El problema es el negocio, un grupo de empresas recibe 46.000 euros al año por menor"

Lo primero que se pregunta Manuel es qué hubiera pasado si en lugar de un chico pobre de doce años, desamparado, el que se hubiera suicidado fuera un chico de clase media. Esa es una de las causas de que este problema haya tardado tanto en salir a la luz. Algunos de los menores vienen del mundo de la prostitución, la mayoría de familias desestructuradas: "es una vergüenza lo que está diciendo Pinto, que los describe como asesinos en serie".
Lo que ocurre en el fondo, denuncia, es que la Administración dedica 3.600 euros al mes por cada niño "y luego estas empresas los humillan, los agreden, los encierran, es horrible, porque lo que tiene que hacer es protegerles".
Y lo que hay es un grupo de empresarios que se está llevando 46.000 euros al año. Luego aquí nadie sabe nada. Cuando yo quise denunciar lo que pasaba en el centro donde trabajaba nadie se hacía responsable.
Las venas de la cara reventadas
Por otro lado, Ana Rosa Quintana también ha hablado con una madre que tiene a su hija en uno de estos centros. Según ha contado, a su hija, porque no aceptaba que no la dejasen hablar con su madre por teléfono, le hicieron una contención entre cuatro personas  y se le reventaron las venas faciales. "Tiene la cara llena de ronchas".
Esta chica, de dieciséis años, estaba ingresada porque su madre no podía hacerse cargo de ella desde que se hizo pandillera, pero desde que está en Picón del Jarama se queja de actuaciones como ésta.