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"Cuanto más violentamente me tratan, más violento me vuelvo"

Los internos se quejan de medidas arbitrariastelecinco.es
Los chicos del centro de Picón de Jarama, en Madrid, explican que al final le dan la razón a los educadores para sobrevivir y que les dejen en paz. Son víctimas de sanciones desproporcionadas, se quejan, y humillantes, como "collejas educativas".  Las puertas del centro también están cerradas durante la siesta y la noche de modo que tienen que "gritar" para poder ir al baño. Unos servicios, por cierto, donde es habitual que falte material de higiene femenina.
Un caso singular lo han denunciado en la Casa Joven Juan Carlos I, de Guadalajara, donde a dos menores que no se llevaban bien, les ataron. Pero más grave es el caso de Nuestra Señora de la Paz, en Cuenca, donde el correo que se envía desde el centro no llega a su destino.
En otros lugares, como en Baix Maestrat, en Castellón, dicen que les introducen alrededor de una hora en la sala de aislamiento, lo que genera gran ansiedad, de modo que a veces tienen que sedarles a la hora de encerrarles. Lo mismo que en Can Rubió, Barcelona, donde se quejan de la sobremedicación. En Isla Pedrosa, Cantabria, también se quejan de la claustrofobia que sufren cuando les encierran. Y ocurre a menudo, porque muchas veces no entienden las indicaciones de los educadores por estar sobremedicados.
Por último, los de Chavea, en Pontevedra, se quejan de que "viven apiñados". Uno de estos testimonios es claro. "Cuanto peor me tratan, más violento me vuelvo y cuanto mejor me tratan, mejor me porto".
Los castigos no son educativos
En sus conclusiones, Múgica explica que no se puede castigar con arbitrariedad. De hecho, entiende que los castigos no son " una pauta habitual en las relaciones humanas. Lo “normal” en el trato con los niños debería ser el afecto y no las medidas disciplinarias".
Ésta es la principal causa de la rebeldía de estos chicos, dice el informe: "adoptan actitudes y reacciones que pueden llegar a ser extremadamente violentas, como manifestación de rebeldía y protesta ante la opresión que experimentan. Otros, incluso llevan a cabo conductas autolesivas que suponen un verdadero riesgo físico para ellos. Y, en algún caso extremo, hasta pueden poner fin a su vida".
De cortarse con cuchillas a ahorcarse
En este sentido, el dossier contiene varios casos de autolesiones. En el centro de acogida Tetuán, de Madrid, gestionado por la Fundación Internacional O´Belén, cuyo director se ha enfrentado Ana Rosa en su programa, un joven se lesionó  "cortándose de forma compulsiva en los antebrazos con la cuchilla de un sacapuntas, tras sufrir un ataque de pánico al no poder salir de su habitación".
Otro menor en el centro Picón de Jarama, también de Madrid, fue encontrado en su habitación con síntomas de asfixia tras intentar ahorcarse con una sábana. No es el único caso de este centro, otro, de 13 años, que se suicidó en circunstancias que aún no han sido aclaradas por la autopsia. La razón de su estancia en el centro es que su padre había sido repatriado a Marruecos por entrar en España de forma irregular.