Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Ana, a la conquista de su Cristóbal Colón

Entre juegos de cama, Ana Toro le ha confesado a Nico, su particular conquistador, que lo que le provoca de él es su aspecto de Cristóbal Colón. Ana se ha atrevido a meterse en la cama Nico y, entre jueguecitos y toqueteos, se sorprende descubriendo los 20 centímetros del “delfín” del italiano y asegura que no es ésto lo que más le atrae de su "Cristobal Colón". Para la granadina abrazar al Italiano “es una droga”. Por su parte Nico le advierte que una vez que la pruebe, se puede enganchar a la fuerza del Mediterráneo.
Nuestra Isabel la Católica tiene miedo de convertirse en la nueva Indhira de la casa de Guadalix de la Sierra. Ana afirma que se ha dado cuenta que Nico pasa de ella y confía cada vez menos en sus intenciones. Ana se siente identificada con Indhira y por miedo a pasarlo tan mal como ella ha decidido “tirar la toalla” en la historia con su Cristóbal Colón. La granadina no quiere que pase nada si les conceden la hora sin cámaras. Además, la desconfianza de Ana se ve amedrentada con los consejos de sus compañeros y con algunos de los comportamientos de Nico, quien ha dicho que “se vendería por un plato de marisco”.
Sentada al lado de Ana y de Amor, Raquel asegura en el confesionario que tiene pistas suficientes para afirmar que Nico no siente nada por Ana. La pareja de Pepe, que cada vez está más cerca del italiano, asegura que entre abrazos éste le confeso que en realidad Ana sabe que entre ellos no hay nada. Amor también quiso aportar su granito de arena a esta particular historia y asegura que también ve a Raquel ilusionada con el italiano.