Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Arturo e Indhira disfrutan de una romántica hora sin cámaras

"¡Pero que tengo las piernas sin depilar!", se quejó Indhira tras conocer de que por fin iba a poder disfrutar de una noche sin cámaras junto a su adorado Arturo. No había otra salida posible para la relación de estos dos concursantes. Su pasión había llegado a tal extremo que todos sus compañeros hacían bromas. Rebeca dijo irónicamente que una noche pensó que Nagore tenía asma, la misma vasca, Melanie y Tatiana le cantan a Indhira: "donde caben dos caben tres". Ya era hora de consumar.
La noticia les fue comunicada en el confesionario. Lo había solicitado durante la fiesta de colegiales 'Rebelde Way'. No fue una noche fácil, con el alcohol de por medio Melanie trató de seducir a Arturo en más de una ocasión. Trató, como dice el blog del Gato, de jugar la baza de los celos. Incluso se alió con Tatiana para tratar de descentrar al vasco, que terminó diciendo cara a cara a las chicas de su grupo rival que no significaban nada para él.
En la otra esquina estaba Indhira. Lloraba junto a Rebeca porque no sabía a ciencia cierta si fuera de la casa Arturo la querría. Rebeca no tuvo piedad. Dijo que les veía muy diferentes y que dentro de la casa si no se ha liado con otra es porque no ha podido. Suspirando, gimió: "Pero es que me gusta". Todo estaba a punto de romperse.
Y por fin llegó la cena romántica
No les dejaron ni acicalarse. "Estoy hecha una gitana", dijo Indhira, que aceptó la invitación al grito de "ai madre me mata". Se pintó un ojo, Arturo se lavó los dientes -para nada, en palabras de Carmen Alcayde, tras verle cenar- y entraron en la habitación especial que les habían preparado: "nos vamos a poner moraos y no sólo de comer", dijo él;
"si dejan las luces de abajo puestas ya parece un puticlub", replicó ella.
Poco a poco, las cámaras fueron yéndose hacia abajo. La cena, en la que, por cierto, Nagore fue el tema de conversación, dio paso a los besos y los besos, a la pasión.