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Arturo le pide diculpas a Indhira: "Con el calentón dije cosas que no quería"

Los dos en la mesa de la cocina. Ambos lanzándose 'puyitas'. El dúo piropeándose, . Arturo e Indhira encarnan el prototipo mismo de dos ex amantes que no saben si lanzarse las sillas a la cabeza o dejarse llevar por la pasión por última (¿anteúltima?) vez. el dúo bromeando, el dúo insultándose entre verdad y mentira
¿Reconciliación sexual inminente?
Durante toda la semana, los chavales han protagonizado un acercamiento progresivo. Primero fue un gesto amable, luego un chascarrillo mutuo y, más tarde, este decisivo episodio de reconciliación fraternal. ¿Será la antesala de un retorno al 'edredoning'?. 
Su diálogo, con el loro Rufita sobre el hombro del pirata y truhán Arturo, ha estado trufado de silencios. A veces, las elipsis llegan a ser más elocuentes que los gritos. Comenzaba el vasco, entre cucharada y cucharada de cereales, a bajar la barrerade la hostilidad: "Me alegro de que nos llevemos bien. No estoy muy contento de muchas cosas que te dije", soltaba a los cuatro vientos.
Disculpas aceptadas
Ella asentía ("ni yo tampoco") y él seguía con una excusa: "El calentón, que se dicen cosas que no se piensan". Tras unos segundo para preparar el contraataque, la malagueña respondía: "Ya, pero el calentón te ha durado dos semanas y me dolió menos el calentón que el resto de la semana".
Ahí fue cuando comenzaron los largos silencios del 'jefe' de la tribu de Guadalix, según le han nombrado los indígenas Ndani. Tras una sonrisa que parecía retener una contestación en la punta de los labios, Arturo se limitaba a decir una enigmática frase: "Me encanta que los planes salgan bien".
Soprendida ante la salida, ella que creía tenerle acorralado frente a las cuerdas, Indhira ha subrayado su intención de no dejar escapar ese momento de confidencias y emotividad tensa. "¡Qué cabrón! Pues si eso es que los planes salgan bien...", exclamaba. El silencio volvió a imponerse entre ambos, con Arturo y el loro ya revoloteando por la cocina, como intentando escurrir el tema. "A veces es mejor no hablar... Era para picarte más que nada", zanjaba él.