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Carlos F se convierte en juez de paz para Orlando y Gema

Gema y Orlando han protagonizado su primera pelea. La discusión, provocada por un bocadillo de jamón, ha venido seguida por una tierna reconciliación con caricias incluidas. Lo más extraño del asunto: que el marido de la joven ha llevado la voz cantante a la hora de volver a unirlos.
El triángulo amoroso formado por, Carlos Fernández se complica por momentos. La catalana y el feriante pasan cada día más tiempo juntos y la cara de su marido se convierte en un auténtico poema al verlos así de acarameladitos. Orlando Gema
Sin embargo, parece que Orlando no puede jugar con la comida. El joven estalló iracundo cuando Gema intentó controlar las lonchas de jamón con las que rellanaba su bocadillo, algo que al guapo concursante no le gustó nada. "Es que paso de contarlas tía, yo así no soy. Lo que no me voy a hacer es un sanwich de mierda. Yo no tomo melón, no como fruta y no os digo nada a vosotros. No me voy a comer más de lo que me pertenece, tranquila", le reprochaba a Gema.
El valenciano acudió al confesionario para contar lo que había pasado. "Me iba a hacer un sanwich y me dice: cuenta cuantas lonchas de jamón lleva. Joder, cuéntalo tú que yo no me voy a poner a contar para ver las que me pertenecen", se quejaba ante el 'Super'.  Pero el genio de Gema saltó y asequrando que "se ha puesto como una fiera a gritarme y yo no soporto que nadie me grite", la catalana dejó las cosas muy claras: no está dispuesta a que nadie le levante la voz.1
Pero la tormenta no llegó a estallar. Gracias a Carlos Fernández, el marido oculto de Gema, su chica y Orlando fumaron la pipa de la paz, una pipa que llegó cargada de ternura y que nos permitió ver momentos muy dulces. "Me arrepiento de lo que ha pasado. Se podía haber evitado porque ha sido por una tontería", así se disculpaba Orlando antes de tumbarse junto a Gema en el sofá del salón, acariciando el brazo de la chica tiernamente o de echarse la siesta sobre su hombro ante la mirada atónita del marido. Unas escenitas que cambiaron radicalmente la cara del que había sido su juez de paz.