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Carol sobre la 'leona' Indhira: "Me ha sentado fatal su soberbia y su chulería"

Han hecho falta sólo dos días para que el culebrón entre Arturo e Indhira dé un giro inesperado tras el enésimo enfado y reconciliación. Esta vez ha sido por la llegada de una tercera persona, Carol, que se ha acercado demasiado a Arturo. Hasta el punto de que todos los habitantes de la Casa Espía se han puesto de su lado y ella ha terminado haciendo una promesa para que la crean cuando dice que no quiere nada con él pese a que se deje meter mano y sueñe -según ha confesado- con sus besos.
¿Es posible que Indhira termine echando de menos a Nagore? Lo es. Así lo ha comprobado la audiencia que sigue el día a día en Guadalix, concretamente en esa Casa Espía que está que arde porque ha sido testigo de un triángulo amoroso de celos y deseo como los de los viejos melodramas de Douglas Sirk.
Carol no quiere nada con Arturo, pero no le importa que éste la meta mano y ella, además, va contando a los cuatro vientos que sueña con que él le da "un muerdo". Indhira no está ahí para soportar eso y ha terminado exigiendo a Carol que rectifique. Así ha transcurrido el drama.
En la toma de contacto, se vio que Arturo y Carol hicieron muy buenas migas. Pasaron la noche hablando junto a Toscano mientras Indhira estaba en el confesionario. A la mañana siguiente, llegó la hora de los primeros ataques mutuos. Carol se entendía muy bien con Arturo, sobre todo cuando éste le hacía comentarios machistas de primer orden, tales como alusivos al comportamiento de las mujeres con la mestruación:
"Cada día estoy más contento de no ser mujer. Vuestras reglas, vuestros potingues..."
Carol contestó que a ella la regla no le afectaba, e inmediatamente Arturo aprovechó para señalar a Indhira: "Pues no veas a ésta, por eso empezaron todas las movidas". En cuanto a los potingues, Carol se lo preguntó directamente a Indhira y ésta le contestó que sin maquillaje se iba. Luego la cántabra cantaba en el confesionario: "Debería estar más segura de sí misma".
Carol no se atrevió a plantearlo directamente. Primero quiso tantear cómo estaba el patio, ver las reacciones y qué mejor manera que espetarle a Indhira delante de todos que había soñado que Arturo le daba un muerdo y sus padres se enfadaban con ella "por guarra". A Indhira esto no le hizo ninguna gracia y así se lo hizo saber a Toscano.
Preguntada por el desliz, Carol dijo que se jugaba un viaje a Nueva York si pasaba algo con Arturo. Además, hablando con él ya le puso sobre antecedentes: "Yo por respeto a mis padres nunca lo haría [edredoning] , mamoneo en las sábanas, sí. Pero lo otro no, que haría daño a mis padres, en la cama mamoneo sí, pero como si se derrite la capa de ozono... que no voy más allá".
Más adelante, Arturo reconocía abiertamente que era natural que hubiese más atracción entre él y Carol porque ésta tenía más mundo y no era tan niña: "La Carol es más mi estilo, mi edad, más madura. Es una tía que no tiene que sacar todo el rato el máximo partido a su belleza con los potes y esos. ¿te imaginas que me pilla Indhira enrollándome con la Carol ahí dentro la que se prepara?
Y luego un caramelito delante de la candidata: "Está fritísima [Indhira] porque está viendo que hay semejante bombón en casa, esto pasa por estar tan buena"
Entretanto, este affaire era la comidilla de todos los habitantes de la casa. Indhria ya le había dicho a Arturo que se sentía "gilipollas, como una mierda". Pero Carolina señaló que a Carol le iba a costar caro este arranque suyo de "qué buena estoy" si luego no quería tener nada con Arturo, tal y como insistía. Para Toscano, muy bien podría haber omitido el detalle del sueño con Indhira. Tatiana, por su parte, fiel a buscar en las pertenencias de los demás, encontró que el sujetador de Carol tenía mucho relleno. "Qué basto ¿no?", dijo Indhira del sostén en un paréntesis de un drama que concluyó con ella cambiándole la cama a Carolina: "No quiero verles follar a mi lado".
Cuando le preguntaron por qué pensaba eso, contestó: "Tía, que le conozco".
Para entonces, Arturo veía completamente allanado su camino y proponía un brindis por sí mismo: "El sabor de la victoria, tengo lo que quiero; donde pongo el ojo, fecundo". 
Hasta en la mesa. No contenta con lo del sueño, comiendo, hablando de lo que habían espiado, Carol dijo en voz alta que no se había enterado de nada porque "Arturo me ha estado metiendo mano".
Al final, Indhira se ha hartado. Ha observado bastante a Carol para pensar que  no es sincera "se lo calla todo" y para hacer una aseveración de tamaña importancia "Por lo menos, Nagore decía las cosas, esta es una zorra y no quiere nada con él, es una calientapollas".
El penúltimo lance de esta polémica que promete colear más antes de la próxima gala, es que Indhira se fue a hablar seriamente con Carol. Puso los puntos sobre las íes y logró arrancar una extraña promesa de la de Castro: "Para que veas que no quiero fastidiarte, no me voy a acercar más a Arturo ¿Ya te has salido con la tuya?". "Sí", contestó Indhira, auto tildada de "leona" que defiende su territorio.
PRÓXIMAMENTE
Pero la distancia teórica De momento, el sabor que a ambas se le ha quedado en la boca es muy distinto. Indhira está satisfecha porque Carol "estaba a punto de llorar" mientras hablaban y así le ha salido "la prepotencia más fácilmente", y Carol se ha tornado apoquinada e insegura, aunque algunas cosas las tiene claras: "Me ha sentado fatal su soberbia y su chulería".  Mientras, el tercero en discordia se mantiene en un distante y cómodo segundo plano. habrá que verla en la práctica