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Carol, de nuevo expulsada de Gran Hermano 11

Mientras Indhira espera en el plató a su archienemiga, la mujer que le hizo perder los nervios hasta autoexpulsarse, la casa de Guadalix llora la marcha de Carol. Arturo y Gerardo, sus pretendientes, dos que se han confesado enamorados, tendrán que convivir sin su musa después de haberse enfadado entre ellos por su causa.
 Entretanto, no ha sido el suyo un paso gris por el programa. Enamoró a Arturo nada más conocerlo después de que éste estuviera embelesado con su Indhira. Aquello generó un fuerte malestar en la casa y destrozó los nervios de Indhira.
Antes de su regreso, Indhira y Arturo esperaron teniendo relaciones sexuales por todos los rincones de la casa. Pero en cuanto apareció, Arturo se olvidó completamente de Indhira para ir detrás de ella desesperado. La malagueña no pudo más y terminó agrediendo a Carol tirándole un hielo, de modo que quedó expulsada automáticamente por tener una reacción agresiva.
Con el camino abierto, sin embargo, Carol pasó de Arturo. Sus negativas hundieron al vasco, que dejó hasta de acudir a las fiestas nocturnas. Y Arturo, en esta tesitura, reconoció que se estaba enamorando profundamente y que quería cambiar su forma de vida por ella.
La incursión del taurino
Pero ella, lo que cambió fue de pretendiente. Incorporó a Gerardo. Se dejó querer, jugueteó, y sus negativas sólo alcanzaron hasta cerrar la boca mientras Gerardo la besaba. Con los dos detrás de ella, comenzaron nuevas discusiones. Porque Carol, con todas sus buenas intenciones, por donde ha pasado no ha vuelto a crecer el buen rollo.
Insultos de unos a otros, y quejas airadas de ella. Al final, dejó el programa protestando en los últimos compases de que no se podía quitar de encima a esos dos concursantes. Que sus negativas deberían bastar y que no estaba jugando con ellos. Demasiado tarde, para ese momento la audiencia ya había juzgado que su juego, falso o verdadero, no era lo que quería ver en la Casa de Guadalix.
El plató, en llamas
El encuentro en el plató con Indhira, que ya ha llorado antes incluso de conocer la expulsión de Carol, promete ser sobrecogedor.